Comunicado del Campamento Libertario - Monterrey

 

A los pueblos del mundo
a los medios de comunicación
a la gente de monterrey

 

Monterrey, México. 13 de enero del 2004.

El día de hoy culminó la farsa de la Cumbre de las Américas. Este día las negociaciones para militarizar el continente a través de la OEA, y poder imponer su tratado de libre comercio ALCA, han fracasado. La voz del pueblo se ha escuchado más fuerte que esas negociaciones, la marcha del pueblo organizado en todo el continente, hizo renacer la conciencia en las calles.

 

Gracias a la gestión autónoma, a la indisciplina organizada, logramos neutralizar el acoso policiaco. Nuestra presencia se encuentra respaldada por millones y millones de habitantes que sufrimos la miseria y la explotación en todas sus formas; organizaciones civiles, estudiantiles, obreras, campesinas, amas de casa... mujeres y hombres comunes y corrientes, todos a una sola voz: ¡LIBERTAD!

 

Monterrey ha sido en estos días, un modelo a escala de lo que pretenden hacer en nuestro continente: la policía y el ejército protegiendo a los poderosos. Sin embargo, en estas mismas calles, ya hemos señalados a los asesinos de los pueblos: las empresas trasnacionales, los únicos beneficiados con estas sucias negociaciones, por eso mismo aclaramos que ensuciamos las paredes para limpiar las conciencias.

 

Nosotros no queremos un “neoliberalismo justo”, “una globalización con rostro humano”, entendemos perfectamente que la globalización es igual a conquista, y toda conquista aniquila a los pueblos.

 

Lo que nosotros queremos es la autonomía de los pueblos, que los pueblos autogestionemos nuestras fábricas, nuestro campo, nuestros alimentos, nuestra educación. Queremos el derrumbe de las barreras que separan a las familias, como los millones de hermanos inmigrantes sometidos a la explotación.

 

En América no había fronteras porque toda la tierra era de todos, el comercio era justo y equitativo porque no se concebía la explotación del hombre por el hombre; ahora somos tratados como esclavos en lo que una vez fue tierra libre.

 

Reconocemos a la tierra como un organismo vivo del que somos parte, entendemos el dolor de la tierra porque es nuestro dolor. El dinero está matando a la tierra, y donde quiera que deseen hacer sus negocios y prostituir la vida, ahí estaremos los pueblos para frenar a esos parásitos. Las sociedades del continente estamos sufriendo por la miseria y la explotación, pero ya nunca más, nunca más.

 

Agradecemos a la gente de Monterrey su hospitalidad y conciencia que marcharon junto a nuestros pasos para hacer oír la voz de la vida, la voz de los pueblos.