Sobre la necesidad de iniciar la discusión de las formas y los métodos de un proceso hacia una organización libertaria de perspectiva nacional.
Una larga tradición tiene el movimiento libertario en México. En diversas etapas históricas de nuestro país, ha sido participe fundamental de los procesos de cambio y ruptura con los regímenes opresores que nuestro pueblo ha padecido.
Sin embargo, en el momento actual ¿existe un movimiento libertario organizado en el ámbito nacional que nos posibilite iniciar una transformación profunda que este orientada, en esencia, hacia principios libertarios? Nuestra evaluación es que en este momento, pese al elevado número de colectivos e individuos que se definen como libertarios, el movimiento se encuentra en un estado de dispersión y falto de propuestas desarrolladas en base a la realidad actual y específica de nuestros pueblos.
Constantemente nacen nuevos grupos, se realizan encuentros, jornadas y se publica literatura libertaria; esta situación positiva, puede entenderse como un síntoma de renovada gestación del movimiento libertario. Sin embargo no ha sido suficiente para crecer con todo el potencial que el momento histórico lo demanda.
La transformación de estas iniciativas y la generación de muchas más, las cuales desemboquen en un movimiento libertario fortalecido que se convierta en un factor determinante en el cambio social, económico, político y cultural de nuestro país, solo será posible si iniciamos la reflexión sobre cuáles han sido las causas que han motivado que no se haya construido, pese a todos los esfuerzos, un fuerte proceso organizativo del movimiento libertario nacional, y a la par, empezar con la reflexión sobre como alcanzar este objetivo.
Tendríamos a su vez que pensar en que consistiría un proceso organizativo para los anarquistas dentro del ámbito regional de nuestro país. Una cuestión que es compleja en sí pero que es fundamental discernir.
Creemos que un proceso organizativo rumbo a un movimiento nacional libertario implicaría múltiples aspectos, todos los cuales determinarían la vitalidad y certeza de su buen desarrollo. El esquema del proceso nunca sería definitivo sino que se evaluaría y replantearía constantemente, adaptándose flexiblemente, sin perder sus objetivos, a las nuevas coyunturas que se generen en la lucha contra el sistema imperialista que nos domina. Es fundamental que sus características nazcan de la reflexión y la inteligencia colectiva.
Algunas de las múltiples consideraciones que atañen a este proceso son:
LOS VINCULOS
Es necesario establecer y reforzar los vínculos entre nosotros, el conocer nuestros proyectos, necesidades, experiencias, aspiraciones.
El entender lo que piensa y aspira cada quien nos posibilitará poder trabajar en base a la confianza que genera el reconocimiento de los otros, con nuestras similitudes y diferencias.Compartimos un proceso de resistencia que todos enfrentamos según las particulares situaciones regionales y de vida que nos tocaron afrontar, aunado a esta lucha cotidiana, nos identifica el ideario político libertario que compartimos, nutrimos y defendemos desde nuestra particularidad. Parecería que son elementos suficientes para que por las mismas circunstancias y por la importancia de lo que compartimos se estableciera de manera natural y espontánea una fuerte vinculación y acercamiento entre nosotros, los anarquistas mexicanos. Sin embargo, no es así en las circunstancias actuales, no con toda la profundidad con que puede y necesita ser.
El establecer una relación política profunda implica un trabajo constante y tenaz de todas las partes involucradas, debe ser con mayor claridad y estrategia. No puede ser algo que se deje a la espontaneidad aunque nunca prescinda de ella.
COMUNICACIÓN Y DIALOGO.
El crear fuertes vínculos sólo se dará a través del conocimiento entre nosotros mismos; necesitamos por lo tanto, desarrollar un fuerte proceso de comunicación de libertarios a libertarios. El cual se genere de la forma más amplia, abierta, franca y respetuosa posible. Comunicación que suscite el diálogo entre grupos, colectivos e individuos; a través de la cual se multipliquen los lazos que nos mantengan unidos y que en el actual marco histórico nos permitan desarrollar conjuntamente las premisas necesarias para afrontar el sistema de dominio imperante.
Hay que manifestar nuestros anhelos, aspiraciones y sueños libertarios. Apropiarnos mutuamente de nuestras experiencias, de las victorias y derrotas que tenemos ante el imperio capitalista.
Tenemos que transmitirnos las propuestas alternativas libertarias de sociedad que se estén generando en todos lados de nuestro territorio, por embrionarias que estas sean, el comunicarlas implica un enriquecimiento y retroalimentación para el movimiento en sí.
COORDINACIÓN
No es posible avanzar si no existe una mínima capacidad operativa, tal vez en estas trascendentes cuestiones se manifiesta en parte el grado organizativo de un movimiento. No es de desdeñar, por lo tanto, el analizar en la práctica misma las formas y los niveles en que trabajamos juntos para desarrollar las actividades de divulgación, resistencia, contra-información, etcétera, que conlleva nuestra práctica libertaria. Definir cuales son las posibilidades que tenemos de apoyarnos mutuamente y buscar como potenciamos al máximo estas.
La coordinación viene a ser punto básico y estratégico de la práctica política de resistencia y es vital en el avance de las propuestas que potencialmente desarrollemos.
PUENTES
En este sentido, en esta etapa es fundamental hacer puentes de vinculación entre los grupos, colectivos e individuos. Puentes que posibiliten discutir contenidos de manera permanente y constante, superar las diferencias y lograr la participación de todos. Formas concretas de relación ya existen, aún así la incomunicación entre los grupos sigue siendo un lastre evidente.
CONSTRUCCIÓN COLECTIVA DEL IDEARIO, LOS
OBJETIVOS Y LAS ESTRATEGIASA través del diálogo, del estudio y la inteligencia colectiva podremos llegar a establecer un ideario y objetivos compartidos. Creemos que es limitado lo que podemos aportar como individuos o colectivos aislados. Lo que realmente enriquecería y generaría una propuesta, o mejor dicho, una multiplicidad de propuestas aplicables a nuestras diversas realidades cotidianas, es la búsqueda permanente entre todos los libertarios de estas. Búsqueda que se daría principalmente partir del diálogo y la comunicación continua.
Es fundamental que la generación de los pensamientos, objetivos, resoluciones y formas de lucha que llevemos a la práctica contengan el sentir de todos, a través de lo cual se evite el protagonismo, las imposiciones, la apatía o simplemente un desarrollo desigual en la maduración política de nuestros espacios al aislarnos de la participación.
Un movimiento libertario no se podría concebir sino como fruto de lo comunitario y colectivo, nacido de los pueblos y sus barrios, de gente que más allá de ostentar grados y prebendas, entrega su inteligencia y tiempo hacia la construcción del ideal anarquista.
IMPLICACIONES DE UNA ORGANIZACIÓN ANARQUISTA DE PERSPECTIVA NACIONAL.
El llegar a concretar un movimiento anarquista de influencia nacional donde se refleje la multiplicidad de movimientos regionales libertarios y autónomos es una de los objetivos que requieren de nuestra mayor inteligencia.
¿Cuales son los pasos para llegar a este objetivo? ¿De que maneras estructuramos una organización eficiente que conserve y promueva en la acción misma la horizontalidad, el federalismo, el apoyo mutuo, y la par sea lo suficientemente eficiente y versátil ante los embates del Estado y sus compinches?
¿Una organización nacional en base a la federación de espacios regionales autónomos? ¿Estructurada en espacios comunitarios locales, espacios regionales, espacio nacional?
¿Qué particularidades culturales, económicas, sociales y políticas definirían la estrategia para lograr este objetivo en nuestro territorio?
Múltiples preguntas adicionales surgirán sin duda, lo cierto es que se tienen que ir contestando en la práctica misma de construcción del proceso organizativo. Llegar a definir como extendemos a los hechos concretos de nuestro propio ámbito y la cotidianidad de su sociedad marginada, los sueños de una sociedad ácrata.
Todas nuestras intenciones podrían resumirse en la creación de una alianza libertaria nacional, que nos unifique en nuestra diversidad, y nos fortalezca en la unidad. Nosotros creemos que momento histórico hace necesario caminar con toda la capacidad que tengamos hacia ese sentido.
Algo para subrayar es que la construcción a nivel nacional de un movimiento libertario no implica el abandono del espíritu internacionalista, simplemente es el referencia regional, territorial y de identidad que la coyuntura actual presenta en lo inmediato, el logro final de federación de espacios autónomos va más allá del ámbito nacional, sin embargo su implementasión depende primero del desarrollo de los ámbitos locales.
RESPONSABILIDAD
Como todo compromiso el formar parte de un movimiento implica el asumir responsabilidades, en donde lo que hagamos o dejemos de hacer todos y cada uno de los que participamos, necesariamente repercutirá en el destino de nuestra lucha.El establecer en conjunto aspectos trascendentales como los principios y estrategias de una alianza libertaria nacional, supone un compromiso importante que inevitablemente comprometería a quienes lo suscribiéramos. Es por ello que es necesaria la honestidad, seriedad y realismo en la decisión de desatar un proceso con estos fines.
FORMACIÓN
La mayor formación que tengamos como individuos, necesariamente beneficiará al movimiento en general. Entendiendo lo formativo no como grado académico o de estudios sino como educación ante la vida. Si queremos construir algo sólido, una premisa sería la auto formación radical y generalizada que debemos implementar.
Pero más allá de las diferencias formativas o el grado de experiencia en las diferentes cuestiones que implica la práctica del ideario anarquista, lo que realmente sustenta y da valor a la participación dentro del movimiento libertario es la actitud y congruencia que se tenga ante este.
MECANISMOS PARA SUPERAR DIFERENCIAS.
Una de las mayores dificultades que desgraciadamente se han presentado en los últimos años es la falta de formas en dirimir las diferencias que inevitablemente tenemos o que se pueden presentar. El que dentro de un proceso organizativo se prevenga anticipadamente las formas más adecuadas de tratar, e incluso en algunos casos sacar provecho de tales vicisitudes, sentaría bases para un próspero andar.
ESPACIOS DE ENCUENTRO
Siguen y seguirán siendo beneficiosos encuentros, jornadas, publicaciones y manifiestos, la edición de carteles, revistas y periódicos.
Uno de los principales puntos al que deberían estar enfocadas estas y otras actividades que generemos en la actual coyuntura, sería la búsqueda de cómo establecer formas organizativas donde se potencie la reflexión y discusión colectiva, y lograr que esta quede establecida como una actitud cotidiana, natural, desarrollada y madura del movimiento libertario. Afianzándose con una continuidad a través de todos los medios a nuestro alcance de tal manera que se fortalezca y solidifique el diálogo, que se haga múltiple e enriquecedor para todos los que se hagan parte de él, y por el cual, lleguemos a acciones con mayores perspectivas de efectividad y crecimiento del movimiento libertario en México y por extensión en el mundo.
CONCLUSIÓN
Lo planteado no es nada nuevo, sin embargo busca acentuar la importancia de retomarlo con mayor vigor en estos tiempos. Son solo apuntes sobre lo que los libertarios de otros tiempos ya han desarrollado y practicado con una tenacidad admirable; tendríamos en principio que seguir aprendiendo de ellos.
En cuanto a como desarrollarlos en las actuales circunstancias, sin lugar a dudas en este momento hay más dudas que respuestas, y también, sin lugar a dudas, es a todos los anarquistas a quienes nos corresponde iniciar la búsqueda de respuestas que nos orienten hacia el logro de nuestros anhelos libertarios de emancipación social.
Colectivo Autónomo Magonista
CAMA
México, marzo de 2002