| No hay que ser masa, esto es, no hay que participar de los
prejuicios, de las preocupaciones, de los errores, de las costumbres
de las multitudes inconscientes. La masa tiene la firma
creencia de que es necesario un jefe o un caudillo que esté
ala cabeza, que la conduzca hacia su destino, que la lleve a la
tiranía o a la libertad, la cuestión es que la guíe con caricias o
salivazos, por la buena o por la mala.
Esta costumbre, tan arraigada en el ser humano, es fuente de
inagotables males para la causa de la redención de la especie
humana. La vida, la honra, el bienestar, el porvenir, la libertad,
todo es puesto en las manos del hombre que la hace de jefe. es el
jefe el que tiene que pensar por todos, es el jefe el encargado del
bienestar y la libertad de la masa en general y del individuo en
particular; de lo que resulta que los millones de cerebros de la
masa, no piensan, pues, que el jefe es el encargado de pensar
por todos. Esto da lugar a que las masas se vuelvan pasivas, de que
no salga de ellas ninguna iniciativa, y de que lleven a
rastras una existencia de rebaño, halagado por los políticos y los
aspirantes apuestos públicos en tiempos de elecciones, para
apalearlo cuando éstas han pasado; engañando con promesas por
los ambiciosos, en tiempos de acción revolucionaria, para premiar
sus sacrificio con puntapiés después de la victoria.
No hay que ser masa; hay que ser conjunto de individualidades
pensantes, unidas entre sí para conseguir fines comunes a todos;
pero que cada uno, sea hombre o sea mujer, piense con su propia
cabeza, que cada uno haga esfuerzos para dar su opinión sobre lo que
es preciso hacer para alcanzar el logro de nuestras aspiraciones,
que nos son otras que la libertad de todos fundada en la libertad de
cada uno; el bienestar de todos, fundado en el bienestar de cada
uno, y par llegar a esto, necesario es destruir lo que se le opone:
la desigualdad, haciendo que la tierra, las herramientas, las
maquinas, las provisiones y las casas, todo cuanto existe, ya sea
producto natural o producto de la industria y de la inteligencia del
hombre, pasen de las pocas manos que actualmente las tienen, a las
manos de todos, hombres y mujeres, para producir en común, cada
quien según sus fuerzas y aptitudes, y consumir cada quien según sus
necesidades.
Par lograr esto no hacen falta los jefes, antes bien
estorban, porque el que es jefe quiere predominar, quiere que se le
obedezca, quiere estar sobre los demás, y nunca un jefe podrá
ver con buenos ojos la intención de los pobres de instaurar un
sistema social basado en la igualdad económica, política y social,
del ser humano. Un sistema de esta clase no garantiza a los jefes la
vida ociosa y fácil que quieren llevar, llena de honores y de
gloria, a costa de los sacrificios de los humildes.
Así pues, hermanos mexicanos, aprended a obrar con vuestra
apropia iniciativa para llevar al terreno de la práctica los
principios generosos consignados en nuestro Manifiesto del 23 de
septiembre de 1911.
Nosotros no nos consideramos como vuestros jefes, y nos
entristecería que vosotros vierais en nosotros jefes a quienes
seguir, y sin los cuales no os arriesgaríais a hacer algo en pro de
la causa. Nosotros estamos a punto de ir a presidio, no porque
seamos criminales, sino porque no nos vendemos a los ricos ni a la
autoridad, porque no queremos ser vuestros tiranos aceptando puestos
públicos o fajos de billetes de banco para convertirnos en burgueses
y explotar vuestros brazos. Nosotros nonos consideramos como
vuestros jefes, sino como vuestros hermanos, e iremos contentos a
presidio si portandoos como trabajadores conscientes, no desmayéis
en vuestra actitud enfrente del capital y de la autoridad. No seáis
masa, mexicanos; no seáis multitud que arrastra el político o el
burgués o el caudillo militar
Pensad cada uno con vuestra cabeza y obrad según vuestro
pensamiento os dicte.
No os desanimeis cuando nos veáis separados de vosotros
por las negras puertas de presidio. Entonces os faltará nuestra
palabra amiga y nada mas; pero abnegados compañeros continuarán
publicando Regeneración. Prestadles vuestro apoyo, porque ellos van
a continuar esta obra de propaganda, que es necesario que cada vez
sea mas extensa y mas radical.
No hagáis lo que hicisteis el año pasado cuando fuimos
arrestados; entonces se enfriaron vuestros entusiasmos, se
debilitaron vuestros propósitos de ayudar por todos los medios ala
destrucción del sistema capitalista y autoritario, habiendo sido muy
pocos los que permanecieron firmes. Sed firmes ahora; no os fijéis
en nuestras personalidades, y , con renovado brío, prestad vuestro
apoyo material y personal a la revolución del pobre contra el rico y
la autoridad.
Que cada uno de vosotros sea el jefe de sí mismo; que no haya
necesidad de que se los empuje a continuar la lucha. No os nombréis
jefes; simplemente tomad posesión de la tierra y de todo cuanto
existe y poneos a producir, libres del amo y de la
autoridad. De esa manera la paz se hará por sí sola, como el
resultado natural del bienestar y de la libertad de todos; pero si,
preocupados por la maldita educación burguesa, que hace creer que es
imposible vivir sin autoridad, admitís otra vez se encarame sobre
vuestros hombros poderosos un nuevo gobernante, continuará la guerra
porque quedarán en pie los mismos males que os tienen sobre las
armas : la miseria y la tiranía.
Leed todos nuestro Manifiesto del 23 de septiembre de 1911, y
gritad : ¡ Muera el capital ! ¡ Muera la autoridad ! ¡ Viva Tierra y
Libertad
Ricardo Flores Magón Regeneración 15 de Junio de
1912
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