| La publicacion de este manifiesto fue el pretexto
utilizado por el gobierno norteamericanao para condenar a 20 años de
cárcel a Ricardo Flores Magón.
LA JUNTA ORGANIZADORA DEL PARTIDO LIBERAL MEXICANO A LOS
MIEMBROS DEL PARTIDO, A LOS ANARQUISTAS DE TODO EL MUNDO Y A LOS
TRABAJADORES EN GENERAL
COMPAÑEROS:
El reloj de la Historia está próximo a señalar, con su aguja
inexorable, el instante en que ha de producir la muerte de esta
sociedad que agoniza.
La muerte de la vieja sociedad esta próxima, no tardará en
ocurrir, y solo podrán negar este hecho aquellos a quienes interesa
que viva, aquellos que se aprovechan de la injusticia en que esta
basada, aquellos que ven con horror la revolución social, porque
saben que al día siguiente de ella tendrán que trabajar codo con
codo con sus esclavos de la víspera.
Todo indica, con la fuerza de evidencia, que la muerte de la
sociedad burguesa no tarda en sobrevenir. El ciudadano ve con torva
mirada al polizonte, a quien todavía ayer consideraba su protector y
su apoyo; el lector asiduo de la prensa burguesa encoge los hombros
y deja caer con desprecio la hoja prostituida en que aparecen las
declaraciones de los jefes de Estado; el trabajador se pone en
huelga sin importarle que con su actitud se perjudiquen los patrios
intereses, consciente ya de que la patria no es su propiedad, sino
la propiedad del rico; en la calle se ven rostros que a las claras
delatan la tormenta interior del descontento y hay brazos que parece
que se agitan para construir la barricada. Se murmura en la cantina;
se murmura en el teatro; se murmura en el tranvía y en cada hogar,
especialmente en nuestros hogares, en los hogares de los de abajo;
se lamenta la partida de un hijo a la guerra, o los corazones se
oprimen y los ojos se humedecen al pensar que mañana, que tal vez
hoy mismo, el mocetón que es la alegría del tugurio, el joven que
con su frescura y su gracia envuelve en resplandores de aurora la
triste existencia de los padres que están en el ocaso, será
arrancado del seno amoroso de la familia para ir a enfrentarlo, arma
al brazo, con otro joven que es, como él, el encanto de su hogar, y
a quien no odia, a quien no puede odiar porque ni siquiera le
conoce.
Las flamas del descontento se avivan al soplo de la tiranía,
cada vez más ensorbebecida y cruel en todo el país, y aquí y allá,
allá y acullá, y en todas partes, los puños se crispan, las mentes
se exaltan, los corazones laten con violencia, y donde no se
murmura, se grita, suspirando todos por el momento en que las manos
encallecidas en cien siglos de labor deban dejar caer la herramienta
fecunda para levantar el rifle que espera, nervioso, la caricia del
héroe.
Compañeros, el momento es solemne; es el momento precursor de
la mas grandiosa catástrofe política y social que la Historia
registra: la insurrección de todos los pueblos contra las
condiciones existentes.
Va a ser, seguramente, un impulso ciego de las masas que
sufren; va a ser, a no dudarlo, la explosión
desordenada de la cólera comprimida apenas por el revolver del
esbirro y la horca del verdugo; va a ser el desbordamiento de todas
las indignaciones y de todas las amarguras y va a producirse el
caos, el caos propicio al medro de todos los pescadores a río
revuelto; caos del que puede surgir nuevas opresiones y tiranías
nuevas, porque en esos casos, regularmente, el charlatán es el
lider.
Toca pues, a nosotros los conscientes, preparar la mentalidad
popular para cuando llegue el momento, ya que no preparar la
insurrección, porque la insurrección nace de la
tiranía.
Preparar al pueblo no solo para que espere con serenidad los
grandes acontecimientos que vislumbramos, sino para que sea capaz de
no dejarse arrastrar por los que quieren conducirlo ahora por
caminos de flores a idéntica esclavitud o tiranía semejante a la que
hoy sufrimos.
Para lograr que la rebeldía inconsciente no forje con sus
propios brazos la cadena nueva que de nuevo ha de esclavizar al
pueblo, es preciso que nosotros, todos los que no creemos en
gobierno, todos los que estamos convencidos de que gobierno,
cualquiera que sea su forma y quienquiera que se encuentre al frente
de él, es tiranía, porque no es una institución creada para proteger
al débil, sino para amparar al fuerte, nos coloquemos a la altura de
las circunstancias y sin temor propaguemos nuestro santo ideal
anarquista, el único humano, el único justo, el único
verdadero.
No hacerlo, es traicionar a sabiendas las vagas aspiraciones
de los pueblos a una libertad sin límite, como no sean los límites
naturales, esto es, una libertad que no dañe a la conservación de la
especie.
No hacerlo, es dejar manos libres a aquellos que quieran
aprovechar, para fines meramente personales y sacrificio de los
humildes.
No hacerlo, es afirmar lo que dicen nuestros contrarios: Que
está muy lejano el tiempo en que pueda implantarse nuestro
ideal.
Actividad, actividad y mas actividad, esto es lo que reclama
el momento.
Que cada hombre y cada mujer que amen el ideal anarquista, lo
propaguen con tezón, con terquedad, sin hacer aprecio de burlas, sin
medir peligros, sin reparar en consecuencias.
¡Manos a la obra, camaradas , y el porvenir será para nuestro
ideal!
TIERRA Y LIBERTAD.
Dado en Los Ángeles, estado de California, Estados Unidos de
América, el día 16 de marzo de 1918.
Ricardo Flores Magón , Librado Rivera
Regeneración, n. 262. 16 de marzo de 1918
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