Perspectives on Anarchist Theory

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Vol. 5 - No. 2
Fall, 2001


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Respuesta Anti-autoritaria 
a las Acciones de la Guerra

 

21 de septiembre del 2001.

Estimados compañeros y compañeras,

Estamos viviendo tiempos espantosos. Claramente el gobierno de Estados Unidos y sus aliados creen tener una oportunidad única para redistribuir alianzas nacionales e internacionales a favor de sus propios intereses. Esto puede tener graves consecuencias ya que se pueden producir grandes cambios en la escena política que amenazan la estabilidad mundial.

Sin embargo estos drásticos cambios en la escena política al mismo tiempo ofrecen al movimiento antiautoritario una oportunidad única de renovar nuestra lucha contra la explotación económica, la jerarquía política y la dominación cultural. Las condiciones políticas están cambiando radicalmente y, si respondemos correctamente, tendremos la oportunidad de que nuestros movimientos alcancen un más alto nivel.

Antes que nada, no debemos dejarnos superar por las presentes circunstancias por perturbadoras que sean. Por el contrario los eventos recientes nos brindan la oportunidad de ejercitar el liderazgo político al máximo, en el sentido más ético y visionario. Este es nuestro desafío y  podemos alcanzarlo desde una perspectiva y una política antiautoritaria.

Creemos que es imprescindible que el movimiento antiautoritario formule una respuesta coherente a la guerra generada y que definan su relación con el creciente movimiento por la paz. No debemos permitir que nuestras perspectivas sean subordinadas a las tendencias de la izquierda más prominentes pero menos radicales. Además, en este momento el movimiento por la paz está definiendo su propia política y  estructura, por eso tenemos la oportunidad de entrar en el movimiento y darle una perspectiva más radical.  

El propósito de esta carta es el de explorar los parámetros de una posición antiautoritaria ante los recientes eventos. Te invitamos a comentar esta carta entre tus amistades, compañeros y compañeras y a preparar una discusión más amplia para un futuro cercano (mandaremos más información pronto).

Queremos discutir tres puntos más en esta carta: la estructura, la política y el futuro.

La Estructura 
Anticipamos que el movimiento anti-guerra va a experimentar divisiones similares a las que sufrió el movimiento de paz durante la guerra del Golfo. Es decir los esfuerzos para una organización nacional van a estar divididos  en dos organizaciones: una pacifista y de carácter más libertario y la otra será más militante y estalinista. Ambas serán movilizaciones de corte vertical, construidas alrededor de conocidos “líderes”; inundados de un moralismo que  podría disuadir incluso a los activistas y ciudadanos más abiertos.

Por eso creemos que el desafío inmediato es asegurar que las movilizaciones contra la guerra estén descentralizadas y bajo estructuras democráticas, especialmente aquellas que trabajan en la toma de decisiones. Recomendamos el modelo de asambleas, ‘spokescouncil’ u otra conexión horizontal de los grupos pequeños y descentralizados que se identifican con un ideario antiautoritario para el cambio social. Esto asegurará que la base tenga poder de decisión y así la movilización reflejará la conciencia política de la base; lo cual es más radical y sano que seguir líderes. Aún así es posible que pequeños grupos se infiltren en la base, pero será más difícil que tomen el control. Creemos que instituyendo tal estructura descentralizada se es consecuente con el principio de compromiso con la democracia y eso debería ser nuestro primer acto de defensa contra políticos baratos con mentalidad de partido y contra la omnipresencia del liderazgo.

La Política 
Las estructuras políticas descentralizadas tienen poco significado a menos que vayan de la mano de una política radicalmente democrática y descentralizada. Necesitamos tener objetivos radicalmente democráticos, así como métodos, medios y fines antiautoritarios. Nuestra respuesta a la guerra tiene que ser concreta, inmediatamente comprensible y tiene que dar contenido político a nuestras estructuras democráticas.
 

Actualmente somos conscientes de dos posiciones ante la guerra:

La posición derechista asegura que el gobierno de los Estados Unidos tiene el derecho a realizar acciones militares unilaterales contra cualquiera. Esta posición no es una posición razonada sino de represalia, por lo tanto completamente bárbara. Sus argumentos se desvanecen cuando se enfrentan con los principios de justicia social.

La posición de la izquierda liberal aprueba la acción militar en contra de Osama Bin Laden si, y sólo si, las Naciones Unidas o alguna institución internacional ya existente decide que tal acción es necesaria y determina su naturaleza. Esta parece ser la posición de Z Magazine, así como de muchas otras.

Esta posición es inadecuada debido a que apela a una autoridad política como las Naciones Unidas. Eso es insostenible debido a que las Naciones Unidas es una corporación política ilegitima e incapacitada para determinar cual es la respuesta justa o injusta a un ataque terrorista. El organismo de las Naciones Unidas es ilegitimo debido a que: 1) Presupone un modelo de Estado lo cual es inherentemente antidemocrático. 2) Tiene poder de veto sobre varios cuerpos que trabajan en la toma de decisiones tales como el Consejo de Seguridad.

Obviamente, la posición antiautoritaria tiene que ser mucho más radical que de la izquierda liberal. Creemos que los y las antiautoritarias debemos  adelantar las siguientes demandas:

  • Primera. Todos los crímenes de guerra deben de ser juzgados por un tribunal internacional. Osama Bin Laden, Augusto Pinochet, Henry Kissinger y todos  aquellos que hayan cometido actos de terrorismo y de violencia deben ser responsables por sus acciones y se los tiene que tratar en consecuencia.

  • Segunda. Debe existir una asamblea de base internacional/plebiscito/encuentro/asamblea, y una comisión de reconciliación y verdad para el terrorismo global. Esta asamblea definirá los términos del terrorismo y la respuesta apropiada a éste. Existen redes de movimientos de base y organizaciones que podrían proveer la base para esta iniciativa.

  • Tercera. Debemos oponernos a la acción militar contra Osama Bin Laden, Afganistán, o cualquier otro objetivo, hasta que estas dos primeras  condiciones se den.

El Futuro 
Creemos que las y los antiautoritarios deben trabajar para radicalizar el movimiento anti-guerra. Debemos asegurar que sea democrático y descentralizado en su estructura, que las demandas tengan un contenido antiautoritario y que usemos este movimiento para construir relaciones de cooperación con los están oprimidos y llenos de rabia en todo el mundo, esos que comparten nuestro horror ante la inminente acción militar del gobierno de los Estados Unidos y el mundo que éste pretende crear. 

Creemos que hay un gran potencial para la creación de un fuerte movimiento contra la guerra radicalmente democrático. Creemos que este movimiento podría sostener los logros de la lucha  el capital global y brindar a nuestro movimiento un nuevo nivel de compromiso, diversidad y radicalismo.  

Un mundo distinto es posible, 
Marina Sitrin (Activista de Direct Action Network) 
Chuck Morse (Activista en el Instituto para Estudios Anarquistas - http://flag.blackened.net/ias/)

 

Traducción por L. Canals, E. Garcia, & O. Vega-Leyva


Perspectives on Anarchist Theory - Vol. 5, No. 2 - Fall 2001