|
|
| ::
Chile: sobre los 30 años del golpe de estado. 1. Este año se cumplen 30 años del golpe militar de 1973. En ese aciago día, las fuerzas más genocidas del capitalismo desencadenaron su ofensiva sobre el proletariado, contra los militantes revolucionarios y también contra el gobierno reformista, expulsado de los espacios de poder que poseía. El golpe no fue contra el "compañero" Allende y la UP, fue principalmente contra el movimiento de lucha de los explotados, que se expresaba, al margen del proyecto reformista de la UP, a través de los comandos comunales, las tomas de terrenos y de fábricas, y organizando su propio proyecto en los cordones industriales, y los intentos de coordinarlos (Coordinadora de cordones), en la práctica en forma paralela a la Cut reformista, la que utilizaba el movimiento sindical como camisa de fuerza para encuadrar a la clase obrera. El golpe militar llenó el país de centros de detención, tortura y exterminio, generalizando el terrorismo de Estado y multiplicando los crímenes contra la humanidad. 17 años después vino el recambio burgués y gracias al plebiscito y las elecciones (1988-1999), el Estado asesino lavó la sangre de su rostro, prolongando hasta hoy la impunidad de sus agentes, asesinos y torturadores, salvo uno que otro juicio espectacular, condena y "encarcelamiento", léase arrestos domiciliarios, en cuarteles o en el hotel de lujo para milicos, que es Punta peuco. Los 13 años de los gobiernos de la concertación, han continuado desarrollando la política represiva contra la lucha social, matando, encarcelando, torturando. (Esta continuidad de la represión durante las administraciones de Aylwin, Frei y Lagos se expresa a través de la confirmación y el ascenso de mandos fascistas de las fuerzas militares tras 1990, como Stange, Matthei o el perro Krassnoff, el nombramiento del parrillero Mery como jefe de investigaciones; en el asesinato de militantes de grupos armados de izquierda, de luchadores callejeros como Claudia López o Daniel Menco o del joven mapuche Alex Lemún, en las cotidianas embestidas de las fuerzas represivas contra marchas y manifestaciones, la tortura generalizada de presos políticos en la ex-penitenciaría en el verano de 1999, y los constantes ataques de las fuerzas del capital contra los proletarios). 2. En la década de 1960, Chile, junto con vastas zonas del globo, fue escenario de un ascenso de la agitación proletaria contra el capitalismo. La UP y Allende buscaron canalizar la rabia y organización de la clase obrera, hacia un programa de reformas estructurales, servicios sociales, y una colaboración con los sectores democráticos de la burguesía, para generar un capitalismo "más humano", una explotación del trabajo asalariado en beneficio de la economía y el progreso nacional (la famosa "tercera vía", vieja como la socialdemocracia). Esto contó con el apoyo de los Estados capitalistas de Europa Oriental (los "socialismos" reales), Cuba, y el apoyo crítico de sectores de la llamada izquierda "revolucionaria", que nunca rompieron con Allende, ni denunciaron al eje P “C”- PS como lo que eran, fracciones de izquierda del capital. A los sectores proletarios que se opusieron más o menos coherentemente al reformismo, este los reprimió sin contemplaciones durante los 1000 días del "compañero Presidente": persecución y exterminio de los militantes de la Vanguardia Organizada del Pueblo, cuyo crimen fue ejecutar al verdugo de Pampa Irigoin, el perro Pérez Zujovic; ataques contra la población Lo Hermida, buscando integrantes del ELN; ley de control de armas, allanamientos y represión contra los cordones industriales, los barrios obreros y las universidades. La UP les dio la espalda a los marinos que en 1973 denunciaron el golpe en marcha (los que luego fueron torturados salvajemente por la armada), confirmó en sus puestos a los estados mayores terroristas, y como remate de su política contrarrevolucionaria, nombraron comandante en jefe del ejército al genocida Pinochet. La UP cavó su propia tumba, y mucho peor aún, ayudó a cavar las miles de tumbas de los cementerios clandestinos, donde fue a parar una generación de luchadores sociales. 3. Hoy la burguesía chilena nos llama a la reconciliación nacional, lo que quiere decir ley de amnistía e impunidad. La izquierda reformista, encabezada por el partido (anti)comunista, nos llamará a protestar, pero ellos han negociado hace años con la sangre de los caídos. Las agrupaciones de familiares de desaparecidos y ejecutados nos mostrarán, como siempre lo han hecho, a los que ya no están ni pueden hablarnos, como víctimas de las circunstancias, jamás como proletarios en revuelta, activistas y revolucionarios. Peor aún, el capitalismo internacional en su conjunto nos llamará este 11 de septiembre a guardar un minuto de recogimiento y de reflexión. Un minuto mundial de silencio por las "víctimas" del Pentágono y las Torres Gemelas, los centros de los escuadrones de la muerte, y de la esclavitud asalariada. Pero no todos estamos dormidos, engañados, imbecilizados. El
11 de septiembre del 2002 la lucha social se extendió por Santiago
y otras partes de Chile, con barricadas, con acción directa,
con jornadas de lucha y no procesiones de lágrimas, con banderas
yanquis en llamas. En la población la Pincoya por ejemplo, las
calles se encendieron desde el 2 hasta el 12 de septiembre. Y este año,
de todos nosotros depende, de los que nada hemos olvidado, que la protesta
se eleve contra el silencio, la impunidad y la amnistía de los
asesinos, saboteando todo llamado a la reconciliación, todo acto
pacífico, toda lágrima vendida en homenaje al "dolor"
del Estado norteamericano, en aras de la unidad y la concordia (es decir
de la paz para oprimir al proletariado), en el Estado de Chile, o en
cualquier otro. Rojoscuro <<< volver noticias |
|
||