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La ofensiva contra los grupos «insurreccionalistas» parte
de Viterbo y Roma. il manifesto - 06 Agosto 2004 Bombas anárquicas y viejos teoremas Los viterbeses. Cuatro muchachos encarcelados por los paquetes-bomba. Las interceptaciones de la Digos: «No cuenta la finalidad, la acción la haces para tí mismo» La Ros y los fiscales describen la «FAI informal» como la cisterna de la «nueva subversión», con ramificaciones en toda Italia. ALESSANDRO MANTOVANI Por primera vez desde que los «anarco-insurreccionalistas» encabezan la clasificación del «terrorismo interno» (informe sobre la actividad de los servicios, 2° semestre 2003), el 27 de julio la magistratura romana ha hecho detener cuatro presuntos responsables materiales de atentados y paquetes-bomba. Tres son viterbeses, el cuarto es romano pero vive en Arezzo. El más viejo es del '77. Uno de los viterbeses está acusado de siniestro por el paquete enviado a los carabineros de Viale Libia en Roma, que estalló el 4 de noviembre de 2003 hiriendo las manos de un mariscal. Pero la verdadera novedad es la adhesión de los jueces a una construcción tan ambiciosa cuanto frágil, sugerido por los carabineros del ROS que describen una organización anárquica propiamente dicha, una asociación subversiva y terrorista (artículos 270 y 270 bis) formada por grupitos esparcidos en media Italia, con relaciones en España, otros países europeos e incluso en Argentina. La asociación, según el juez de investigaciones preliminares Guglielmo Muntoni, «obra con nombre diversos bajo la denominación 'FAI-Federación anárquica informal'», que imita en el nombre de la vituperada Federación Anárquica Italiana y apareció en diciembre con los paquetes incendiarios enviados a Prodi y a los responsables de la UE. Debajo del texto figuraban cuatro grupos (¿simples nombres?) autores de muchos atentados: Brigata XX luglio [Brigada XX de julio] (dos bombas contra la policía en Genova), «Cooperativa Fuoco e affini» [Cooperativa Fuego y afines], «Cellule contro il capitale, il carcere, i carcerieri e le loro celle» [Células contra el capital, la cárcel, los carceleros y sus celdas] (las «cinco c») y «Solidarietà internazionale» [Solidaridad internacional]. «La federación, incluso poniendo en práctica la lucha armada -se lee en el documento- rechaza la concepción que se basa en organizaciones monolíticas, estructuradas de manera 'clásica': bases, regulares-irregulares, clandestinidad, columnas, cuadro directivos, enormes necesidad de dinero». La propuesta es un «pacto de mutuo apoyo» y el nombre «FAI informale» reaparece solamente el 1° abril, junto a dos sobres explosivos dirigidos al DAP, que fueron desactivados. La ordenanza del 27 de julio, solicitada por los fiscales Capaldo, De Falco y Vitello, y acompañada por una cincuentena de allanamientos hacia un número similar de indagad@s y cuatro edificios ocupados (tres en la capital), va más allá de de los episodios atribuidos a los detenidos, que nunca fueron reivindicados como «FAI informale». Enumera una lista de unos sesenta hechos graves y menos graves, a veces simples escritos sobre los muros, que sucedieron del 99 en adelante y firmados de miles de modos: la carga explosiva que se encontró en la catedral de Milán en el 2000, los atentados a cables y telecabinas en Toscana en nombre de Marco Camenisch (figura épica, que se encuentra encarcelado en Suiza por el homicidio de un guardia de frontera), el paquete que inauguró el G8 del 2001 estallando en la cara de un carabinero en Génova y aquellos enviados a Iberia contra el régimen duro (Fies) en vigor en las cárceles de Madrid. Los orígenes de la «federación informal» están indicados por las teorías del editor y publicista de Catania Alfredo Maria Bonanno, responsable de revistas (Cane nero [Perro negro], Anarchismo) y autor de libros considerados como la -Summa theologica- anarco insurreccionalista, y ampliamente citados por el juez de investigaciones preliminares. Bonanno tiene 47 años y ha vuelto a la cárcel en febrero, pero en el 2002 y 2003 participaba en reuniones y congresos (bajo los ojos de la policía) para el viejo sueño de una «internacional antiautoritaria». La «FAI informale» sería el primer paso. Hay aire de teorema y no es el primero desde que los anarquistas radicales rompieran, en los años 80, con la FAI «oficial». La división se profundizó en el 98 con el dramático suceso de los squatters piemonteses que se suicidaron en la cárcel. Viene a la mente lo que los anarquistas llaman «proceso Marini» y los instructores «proceso a la organización revolucionaria anárquica insurreccionalista (ORAI)», llevado adelante por el actual procurador general Antonio Marini sobre la base -entre otras cosas- de declaraciones de una joven «arrepentida» italo-iraniana. Todo comenzó en el 96, acabando detrás de los barrotes incluso Bonanno y Camenisch, este último ya en cárcel. En febrero pasado la Casación ha confirmado la absolución de 39 de los 46 acusados, afirmando que la ORAI (si acaso alguna vez ha existido) no tenía las características supuestas por el fiscal, y condenando por banda armada y asociación subversiva tan sólo a siete personas, algunas implicados en atentados, robos y secuestro de persona, así como también relacionadas con un arsenal descubierto en Roma en el 90. Para Bonanno se pedía cadena perpetua, y al final la condena es de seis años (cuatro por atraco). En medio también estaba el «Manual del anárquico explosivista», con instrucciones para fabricar artefactos, pero no bastó para condenar a cualquiera que lo haya tocado. Hoy hay otro folleto inquietante, titulado «A cada uno lo suyo, 1000 modos para sabotear este mundo», que pone en problemas a viterbeses y romanos. Según el Viminale [Palacio de Justicia] los «anárquicos-insurreccionalistas» son «doscientos o poco más». Investigan las fiscalías de Roma, Viterbo, Turín, Bolonia, Milán, Florencia, Pisa, Cagliari, Trento, Arezzo y tal vez otras. Bajo la lupa hay centenares de militantes: desde el Fenix de Turín al grupito que gira en torno a la Crocenera Anarchica, entre Emilia Romagna y Abruzzo; desde los roveretani que sin duda son más refinados sobre el plano político (seis fueron recientemente detenidos y enseguida desencarcelados por una vieja riña con fascistas) hasta los viterbeses y los romanos, brutos y un poco distraídos, con antecedentes por daño a la lápida de Umberto I, intento de incendio nocturno de una carnicería, manifestación ilegal y resistencia. Con algunos hay que hacer un esfuerzo para definirles como anárquicos y poquísimos aceptan (y todavía menos usan) el mote de «insurreccionalistas», especialmente si se encuentran en buenos términos con autónomos y marxistas-leninistas fuera de tiempo máximo. Los ocho jóvenes detenidos en Pisa, que giran en torno al centro anárquico «Il Silvestre», por ejemplo, están acusados por las acciones firmadas «Cellule d'offensiva rivoluzionaria» [Células de ofensiva revolucionaria] (COR): automóviles incendiados de exponentes de Alleanza Nazionale, portones ennegrecidos y octavillas que aclaman a Mario Galesi, a los presuntos neobrigadistas encarcelados y a la unidad entre «anárquicos, marxistas, antimperialistas». Aquí, no obstante, la fiscalía excluye la hipótesis de «terrorismo y subversión», prefiriendo acusar por asociación para delinquir, porque el «programa» no pone «en peligro» las instituciones.
Crecieron en el culto del «sabotaje» y de la «acción directa», luchan contra, los «carceleros» y contra los fabricantes de abrigos de piel. Odian a los periodistas (Il manifiesto no es una excepción) tanto como a los policías y los carabineros. Y se arriesgan a ir a la cárcel, es más a veces van, por las campañas contra los centros que crían animales de laboratorio (como el «Morini» de Reggio Emilia) o por la publicación de diarios y boletines. Como -Terra selvaggia- [Tierra salvaje], que tiene sede en el «Silvestre» de Pisa, que publica una lista impresionante de reivindicaciones. o el -Crocenera-, que trata de cárcel y «represión». Las grandes manifestaciones a veces los ignoran y a veces no, en la calle atacan vidrieras/escaparates y otros «símbolos», pero raramente afrontan el choque con las fuerzas del orden. Según la policía del estado y carabineros, pertenecen a la galaxia «anarcoinsurreccionalista» al menos dos de los 26 acusados del juicio por el G8 de Génova. Normalmente, las manifestaciones las hacen solos, sin avisar anticipadamente: en Turín, en diciembre, han sido detenidos cinco personas por una acción demostrativa en Vallette. Ciertamente no son clandestinos, ni siquiera los presuntos «tirabombas». En todo caso, son impulsivos: por ejemplo después de los arrestos un romano fue detenido, esta vez en Rimini, mientras desgarraba las gomas de los autos en un estacionamiento de la policía (ocho meses pactados en un juicio rápido, ¿pero desde cuando los terroristas pactan?). Y frecuentemente conservan relaciones «en el movimiento», tanto es así que los desobedientes (romanos) e Indymedia han ofrecido su solidaridad a los detenidos del 27 de julio. Durante años las fiscalías han evitado abrir procedimientos por asociación subversiva, porque el «proceso Marini» había enseñado a no exagerar con los anarquistas. Que no tienen estructuras ni jefes. Pero luego hubo un paquete bomba al carabinero: el 6 de noviembre, dos días después, la línea dura fue anunciada en el Senado por Gianfranco Fini. Apenas había terminado la operación contra las nuevas BR y los anarquistas, para el SISDE, se convirtieron en el peligro número uno de la «subversión interna». Así la fiscalía de Roma han implicado a los ROS, excluídos en las investigaciones sobre las BR. Y en el informe de abril, el ROS ha construido la trama de la asociación «FAI informale», que ahora puede servir también en otro lugar, quizás para un maxi-proceso «Marini bis».
ROMA Los abogados de los cuatro jóvenes detenidos el 27 de julio hoy estarán frente al tribunal de re-examinación de Roma. Los detenidos no estarán presentes, dos porque fueron detenidos fuera de Roma (Marco Ferruzzi en Nápoles, David Santini en Turín) y los otros dos por elección propia y por no encontrarse en óptimas condiciones físicas. Santini, Ferruzzi y Sergio Stefani (este último en cárcel en Regina Coeli, como Simone Del Moro) hace días que están en huelga de hambre. Santini, 27 años, es el más debilitado. El tam-tam de la Crocenera Anarchica hace saber que «ya ha perdido entre siete-ocho kilos», dos veces al día el funcionario médico lo va a ver en la celda. Ninguno de los cuatro ha querido responder al interrogatorio de garantía. También hoy serán los abogados quienes hablen por ellos, mientras en diversas ciudades del norte los anarquistas denuncian allanamientos y en Milán las investigaciones recomienzan a partir del hallazgo en un sótano de documentos anarcoideos y armas de juguete. Ferruzzi, 25 años, tiene sobre sus espaldas el paquete-bomba que hirió gravemente al mariscal de la estación de los carabineros de Viale Libia en Roma, basándose en una carta que el joven había escrito a una amiga desde la cárcel de Regina Coeli, donde estaba detenido por una paliza a un carabinero considerado «infiltrado» en una marcha. «Por el desalojo coactivo que nos han hecho, no te preocupes -escribía- pagarán caro, pagarán todos», firma «Ardito» [audaz] (un apodo menos conocido que el otro, Tombolino) y con un «dibujo de una mano con dos dedos amputados con las palabras 'Mani monche' [manos mochas]». Según los jueces y carabineros el desalojo estaba relacionado con un squat romano, objeto de atenciones precisas por parte de los carabinieros de Viale Libia, un edificio que, no obstante, nunca fue desalojado. Por otra parte la carta está fechado 12 de diciembre de 2003, pero el atentado es del 4 de noviembre: ese «pagarán» en futuro no se entiende. Los abogados buscarán también explicar las interceptaciones ambientales realizadas por la DIGOS y que ponen en una situación comprometida a Santini y Del Moro (25 años), el único que continúa comiendo. Según la policía fue el mismo Santini, hablando con dos muchachas que también están siendo interrogadas, quien «confesó» el atentado nocturno del 20 de enero al tribunal de Viterbo. La escucha es breve: «Simone la ha conectado delante el tribunal... delante de la puerta del juez de instrucción», dice el joven informando sobre la bomba. Y poco después maldice: «Yo estaba allá, otros diez minutos la puta que los p...». www.sindominio.net/libertadk
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