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Sobre el paro del 29 de julio (Chile) ¡NINGÚN
ACUERDO CON LA BURGUESÍA! Somos sujetos enfrentados a una realidad material contradictoria y compleja, que se manifiesta en cada aspecto de nuestras vidas: el capitalismo. El capitalismo basa su dominio en la producción incesante de mercancías, para satisfacer las necesidades abstractas del Dios Dinero. En tal sociedad las personas no somos más que meros compradores y vendedores. La producción y la vida misma se nos han convertido en un ente abstracto ajeno a nosotros mismos, que nos domina y nos somete. Comprendiendo tal realidad, podemos explicarnos las condiciones de miseria, angustia, hambre y enfermedad de gran parte de la humanidad. En cada momento de nuestras vidas el capitalismo nos rebaja a meras cifras a la deriva de procesos económicos, verdaderos monstruos con vida propia. No somos más que mercancías que los burgueses y capitalistas pueden usar y machacar para luego desechar, muchas veces con nuestro silencio cómplice y conformista. Sin embargo hay algo que los capitalistas no pueden entender: somos parte activa del proceso de producción (tanto en el trabajo y la cesantía) y como tales somos quienes podemos destruir esta sociedad de explotación y canibalismo, por que en nosotros descansa el peso muerto de este irracional y antropófago sistema. Somos los desposeídos de nuestros medios de vida, los nadie, los rentables y no rentables, los forzados a vender hasta sus pulmones, los que nos encargaremos tarde o temprano de colgar a los últimos burgueses con las tripas de los últimos burócratas, para la superación de esta maldita prehistoria. Tal realidad está siendo ya comprendida incipientemente por compañeros de clase en Bolivia, Perú, Argentina, Irak, Nepal y muchos otros. A pesar de las muchas limitaciones, nuestros hermanos están reivindicando, de una manera u otra, la imposición de la primacía de las necesidades humanas contra la dictadura de la economía y sus lacayos. En
Chile ya estamos viendo gérmenes de lucha reivindicativa que
puede convertirse en crítica al capitalismo. Hemos visto en diferentes
lados huelgas, como la reprimida y machacada de los trabajadores de
INDALUM, los tripulantes pesqueros de Iquique (también reprimida
por las fuerzas policiales que recibieron su merecido) y la de Muebles
Andes. Según sabemos, ha habido trabajadores de alrededor de
35 empresas practicando luchas reivindicativas. Sabemos también
que en varios lados se organizan grupos en torno a demandas inmediatas
como la vivienda, la salud y la necesidad de un trabajo para ganarse
el sustento diario. Si bien las demandas son parciales y su carácter
no es todavía autónomo, ilegal y subversivo, cada momento
de lucha que se abre es un ensayo para la recuperación de la
conciencia de clase y de la memoria histórica, condiciones necesarias
para la superación de la sociedad capitalista. Los explotados
tienen que comprender (y muchas veces lo han comprendido) que cada concesión
exigida al capital implica ya un enfrentamiento con las fuerzas defensoras
del orden capitalista y que una verdadera vida solo llegará Hoy los ataques del capital contra nuestra clase se están haciendo más agudos que nunca, lo que denota que el capitalismo no puede controlar sus crisis mas que llevando a la supervivencia mas cruda a millones de personas que enfrentan salarios de hambre, indigencia, cesantía y un aumento considerable de las horas de trabajo. Las fuerzas ciegas de la economía nos agreden con flexibilización laboral, quitándonos nuestras conquistas, volviéndonos "autosuficientes", idiotizándonos y con un aumento de la presencia policial en cada rincón del planeta. También una agresión patente es el constante peligro de guerra, y la propagación de ideologías y sentimientos reaccionarios y nacionalistas. Frente a esta realidad no es raro que los verdugos de nuestra clase nos recomienden cautela y sacrificios para sacar a flote el país. No debemos ser ciegos, al desarrollar la lucha, frente a órganos como la CUT, que dicen representarnos, hablar por nosotros y ser nuestros defensores. Tales órganos, con diferentes tendencias, tratan de encuadrar nuestra lucha en los mecanismos legales (explícitos e implícitos) para convertirnos en meros modernizadores de un sistema que está mostrando su verdadera cara. No importa quién diga ser nuestro representante, puede ser un Martínez o un Olivares (este último con ansias de romper con el clima "confrontacional" de la CUT y cooperar para engordar el bolsillo de los empresarios de manera mas decidida), nuestra lucha no necesita de grandes negociadores ni de consensuadores de ninguna especie. Ahora es cuando nuestra lucha tiene que buscar el salto de calidad en los niveles de radicalidad, en los niveles de crítica y de reapropiación de la conciencia de clase. Como la historia ha demostrado, nuestra clase solo puede recuperar su conciencia y su proyecto de abolición del capitalismo a través de la lucha. Es nuestro deber como revolucionarios ayudar a que cada lucha parcial, para defendernos de los ataques del capital y que llegue mas allá de sus límites y se convierta en una verdadera escuela de guerra contra todo poder separado que pretenda perpetuar nuestra condición de explotados. Compañeros de generaciones anteriores nos enseñaron que la liberación de los trabajadores solo será obra de ellos mismos. Hoy, en estos difíciles tiempos seguimos reivindicando aquella consigna. Frente al paro ciudadanista promulgado por orgánicas reformistas para calmar sus conciencias frente a los explotados, gritamos fuerte: ¡¡HUELGA GENERAL!! Es sólo en la práctica de la lucha de clases que podemos retomar la crítica total del mundo y reconocer nuestros intereses de clase, que nada tienen que ver con intereses de intelectuales, activistas profesionales, ONGs, sindicatos, gobiernos y empresarios. Con todas nuestras fuerzas disponibles luchemos por nuestros intereses, arruinemos la economía, organicémonos fuera de organizaciones legales y retomemos el hilo rojo de la revolución mundial. Apoyemos la lucha de todos nuestros hermanos de clase, critiquemos nuestros errores, recuperemos nuestra memoria histórica y afirmemos nuestra autonomía de clase. Desconfiemos
de todos quienes pretendan representarnos y conciliarnos con los intereses
de la burguesía. ¡HAGAMOS DE CADA CONFLICTO SOCIAL, JORNADAS DE HUELGA Y LUCHA ANTICAPITALISTA! ¡NINGÚN ACUERDO CON LA BURGUESÍA, ORGANICÉMONOS FUERA DE LOS SINDICATOS PARA LUCHAR CONTRA EL CAPITAL! ¡NINGUN CONSENSO NOS HA FAVORECIDO NUNCA, GENERALICEMOS LA LUCHA SOCIAL! Proletarios
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