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Cartas de Claudio Lavazza y Gilbert Ghislain sobre la muerte de Paco
Ortiz.
[19-08-03]
Carta
de Claudio
Nuestro querido compañero Francisco Ortiz Jiménez (PACO)
ha muerto el pasado sábado 19 de Julio en la cárcel de
Badajoz módulo 7 F.I.E.S.
Se buscó la libertad a través del suicidio con una dosis
mortal de pastillas, una forma muy dura para escaparse definitivamente
de la realidad Cárcel y Aislamiento que no podía soportar
más. Paco lo conocí aquí en el módulo FIES
de Huelva hace más de dos años y los apreciaba mucho,
tod@s l@s que lo conocieron lo querían mucho. Me decía
que “amaba la vida, la verdadera vida en plena libertad... pero no esta
que llevamos aquí en un módulo de aislamiento... esta
no era una vida que valiera la pena vivir”. Desde que entró en
la cárcel la última vez, hace tres años, intentó
por siete veces quitarse la vida, el último intento fue en Jaén
II, cortándose las venas el 22 de marzo 03, pero no lo consiguió,
la vida, demasiado fuerte en su corazón, rechazó a la
muerte una vez más.
Recuerdo
que en una de sus cartas que recibimos me decía “increíble,
parezco inmortal”. En Huelva cuando estaba aquí con nosotros
lo intentó por dos veces, lo sacaron al hospital y regresó
a los pocos días, como si no hubiera pasado nada... Un poco mareado
eso sí, pero tranquilo en su determinación. “La vida –me
decía- es un bien que nos pertenece a cada cual y tenemos el
derecho indiscutible de hacer de ella lo mejor que queremos”.
Paco se pasó casi toda su vida en la cárcel: Veinte años,
luchando contra las injusticias del Sistema Penitenciario, luchando
por la vida y la libertad de los demás y por la suya... y ahora
después de tantos años le faltó la fuerza para
volver a empezar. La última vez que hablé de el en un
escrito comentaba su situación desde que salió de aquí
en un traslado hacia Jaén II, anunciando anteriormente por una
notificación de la Dirección donde ponía que “era
debido a facilitar su recuperación”... eso de facilitar a alguien
poniéndolo en Jaén II tenía tela (yo estuve por
allí y se muy bien lo duro que es). Convirtieron su traslado
en una especie de sanción encubierta y eso que acababa de salir
del hospital... demuestra por si fuera necesario, lo mucho que nos quieren
los de Instituciones Penitenciarias. Haber puesto allí a nuestro
compañero para “propiciar su adaptación” fue una descarada
mentira, allí se destruyen a los presos. Se intenta aniquilar,
quitándole lo poco de alegría que aún le queda.
Podéis imaginaros su malestar en el maloliente módulo
Fies de Jaén II, allí aislado, al oscuro, solo y en silencio,
el lugar idóneo y lo más parecido a una tumba, no acaso
también allí intentó otra vez quitarse la vida.
A pesar de su situación y estado de ánimo, junto a los
presos que llegaron luego protagonizó una lucha para bloquear
el proyecto que tenían pensado, convertir el FIES de Jaén
II en un módulo de Doble Utilización para Presos FIES
de Primera y de Segunda Fase, al igual que el de Picassent (Valencia),
las protestas a todos los niveles fueron eficaces y la dirección
no pudo conseguir lo deseado, Paco fué trasladado al FIES de
Badajoz un Modulo de Segunda Pase donde murió. Y ahora que no
nos vengan con gilipolleces, porque para nosotros está clarísimo,
toda muerte en una cárcel es un crimen de Estado, ellos son los
responsables de crear las condiciones para que eso suceda.
Resulta difícil hacer comprender a los demás el porqué
pasan cosas así, ¿Como explicar la realidad que vivimos
y los daños que provocan en cada uno de nosotros los años
y años de Aislamiento?. En el encuentro que tuvo Lugar en Holanda
en Diciembre de 2002, se comentó que "el aislamiento es
una de las formas más extremas de represión, algo así
como la tortura física o el asesinato, un medio para destruir
las ideas en general y las políticas en particular, una tortura
blanca concebida para eliminar al preso". Yo añadiría
también el aspecto vengativo del aislamiento... una particular
venganza del sistema de dominio, contra los que por una razón
u otra, se han puesto en su contra y han rechazado cualquier intento
de sumisión.
Hablar de aislamiento es acercarse a una realidad de muerte que cuesta
mucho entender, cuando no se habla de muerte física se puede
tranquilamente hablar de cerebral, la locura ronda por estos pasillos.
Hasta los expertos del ministerio no pueden negar el desequilibrio mental
del preso después de 10 años pasados en aislamientos.
Es por decirlo de una manera sencilla, el haber reemplazado la pena
de muerte con algo peor como el encierro en vida por un tiempo indeterminado.Vivir
Así las 24 Horas del día entre un chabolo donde solo se
ve un trozo de cielo y en un patio de pocos metros cuadrados, es algo
que produce efectos psicológicos devastadores en la personalidad
del preso. El poder tiene en sus manos una máquina de destrucción
más eficaz que la silla eléctrica y eso es justamente
lo que cuesta mucho entender a la mayoría de las personas libres.
Hasta que no lleguemos a equiparar al aislamiento igual a la pena de
muerte, cualquier lucha contra la cárcel se convertirá
en algo superficial y de escasa posibilidad de progresión...
porque se estaría olvidando la parte más importante, más
aniquiladora, y la más efectiva de todo el conjunto del Sistema
represivo social puesto en acto últimamente.
Como presos sabemos que no tenemos otra opción, desgraciadamente
hace tiempo que estamos saboreando el venenoso ambiente de la cárcel,
sabemos que si páramos de reivindicar nuestros derechos, vamos
a perder todo lo poco que hasta ahora hemos conseguido. Así que
seguiremos siendo lo que somos... unos presos... sin opción a
elegir que seguir luchando y viviendo por algo en que creemos, pero
mucho me temo que las lágrimas que cayeron para nuestro amado
Paco seguirán cayendo para muchos más ... si entre todos/as
no ponemos un freno a estos bestias que nos dominan.
Los del módulo FIES de Huelva
(Firma: Claudio)
Carta de Gilbert
No hace tanto tiempo en Picassent redacté un texto en memoria
de un amigo muy querido: El Guiri.
El día 19 de Julio murió mi amigo Francisco Ortiz Jiménez
en el módulo FIES de Badajoz.
La muerte merodea tan palpable por estos pasillos que yo mismo más
de una vez me he preguntado si no había llegado el momento de
irme. No llego a comprender porque resisto, últimamente tengo
incluso la sensación de estar muerto. Quizá que resisto
por el mismo sentimiento de Paz que perseguía Paco.
Murió Paco y yo estoy aquí vacío, sin embargo tengo
que hablaros de él. Paco quería que su muerte sirviera
de algo, que tuviera cierta resonancia en la calle para que unos y otros
supieran que realidad nos ha tocado vivir.
Paco era Fuerte. Quizá el mas fuerte de todos los kompas con
quienes me crucé por estos módulos. Es lo que quería
dejar bien claro: - LA CARCEL NO LE HABIA VENCIDO -. En él esa
frase no era un último grito de orgullo sino una verdad que solo
los que le conocieron muy bien podíamos saber.
Que difícil explicar, todo eso...
Paco era un guerrero, así se definía y así se percibía,
hubo un momento en que dejó de creer en la lucha. Había
luchado unos largos 20 años. Es sin lugar a dudas el kompa que
más caña dió a la Institución Penitenciaria,
siempre en la sombra, siempre jodiéndoles.
Un amigo suyo, su amigo del alma Patxi Zamoro me dijo hace mas de una
década en el módulo FIES de Jaén II que Paco era
el hombre más temido por la Administración Carcelaria.
Unos meses después tuve la oportunidad de conocerle en Valladolid.
Nos supimos a la primera mirada y las palabras se hicieron superfluas.
Patxi murió hace un par de años, tras denunciar el régimen
FIES, todos lo que pudo. Murió en Libertad y en Paz cerca de
su amada compañera.
Aquí en Huelva un día por la mañana nos sacaron
al patio, Paco no salía. No contestaba a la llamada de los carceleros
que no se atrevían a entrar en la galería. Entonces comprendí
en seguida que se había matado. Sabia que llevaba siempre encima
mas de un centenar de pastillas y solo había logrado que me prometiera
que al llegar la hora me lo dijera. La noche anterior se había
despedido con una alusión que hubiera tenido que comprender pero
le conteste maquinalmente sin dejar lo que estaba haciendo.
Pedí a los carceleros que me dejaran ir hasta su celda que es
vecina de la mía. Estaba ahí tumbado sobre su cama vestido
y aseado... de repente me di cuenta que todavía respiraba. Intenté
despertarle, al final abrió los ojos.
No llame a los carceleros enseguida, sabia que Paco había decidido
morir con la misma determinación con la que había luchado
durante su vida. La única pregunta que me llenaba la mente era:
¿Y ahora que hago yo? - Como tantas veces él mismo nos
dijo su vida le pertenecía y si él había decidido
fríamente quitársela nadie podía otorgarse el derecho
de impedirlo. Al final logré que abriera los ojos pero no recobró
la conciencia de si mismo, es cuando decidí llamar a los carceleros
y presionarles para que entrasen enseguida con un médico en la
galería y se lo llevaron rápidamente al hospital.
Paco era mi amigo, lo quería ¿ Como pude guardar la sangre
fría y en vez de llamar corriendo a los carceleros preguntarme
lo que querría que yo hiciera ?. Algunos pensarán que
he llegado a tal grado de deshumanización que la muerte de un
amigo ha dejado de impresionarme. ¡¡Y una mierda!!. Mientras
lo sacudía y lo abofeteaba para despertarle, las lágrimas
me brotaban de los ojos.
La muerte se ha hecho tan cotidiana entre nosotros, son tantos que se
han ido, es tan largo el proceso de muerte lenta al que nos someten
que la muerte se ha convertido en una liberación definitiva para
quien opta por la misma.
Paco ansiaba con toda su alma una liberación definitiva, una
Paz para siempre ... 20 años luchando y unos pocos meses de libertad
antes de volver al infierno de los módulos FIES lo mató.
Al comprender que nunca lograría esa Paz que todos anhelamos
prefirió morir, lo mató el saber que pasara lo que pasara
nunca podría disfrutar de la simplicidad de la vida mientras
sus amigos seguían presos, y amigos, al menos compañeros,
tenía muchos; todos los hombres y mujeres capaces de levantarse
contra la cárcel desde su individualidad.
Pocas semanas antes de su muerte recibí una carta suya en la
que al salir de una mala racha, me gritaba sus ganas de vivir. Leyéndole
pensé, o quise pensar que había cambiado de decisión
y que se había puesto a caminar hacia la vida.
Jaén le vino bien ... Aquí los tres habíamos dejado
de luchar aceptando incluso lo inaceptable sin ni siquiera darnos cuenta
e interiorizando la represión. Cuando los de arriba no pueden
utilizar la fuerza bruta para aniquilarnos emplean métodos mas
sutiles de despersonalización.
En un primer momento se hundió en Jaén y luego llegó
Dani con sus eternas denuncias al sistema. Entonces Paco empezó
a levantarse de nuevo y el hombre que desde hacía años
solo cogía un boli en muy raras ocasiones empezó a denunciar
su situación. Aquello solo era un paliativo a lo que el consideraba
luchar de verdad, pero sin embargo ello le permitió recobrar
el gusto por la vida. La lucha daba sentido a su vida, la lucha y la
Paz dos conceptos distintos y contradictorios que nacían de un
mismo impulso: la necesidad existencial de libertad, de ser libre y
estar libre. Cuando comprendió que no podía conseguirlo
prefirió morir con la dignidad que siempre supo guardar. Para
mi aquel gesto, como estoy seguro que lo fue para él, no fue
una derrota sino el último grito de Libertad que le quedaba.
No creo que su muerte aporte algo a la lucha contra la cárcel,
una reflexión, quizá, así lo hubiera querido: que
cada cual disfrute de los momentos de Paz que la vida ofrece y para
la lucha que cada cual opte por el camino que más crea conveniente.
REVUELTA Y LIBERTAD
GILBERT
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