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 Mayo 20, 2001

:: Comunicado sobre la situación de explotación laboral en las prisiones.
[16-03-04]
“Desde hace tiempo a esta parte, soy conocedor y a través de mis letras vengo a denunciar de cómo muchas empresas tienden sus redes y se establecen e instalan en las prisiones, ofertando trabajo a aquellos presos que dadas sus carencias económicas o necesidades solicitan un puesto como trabajadores.

Sé como estas empresas en complicidad con la Dirección General de Instituciones Penitenciarias (D.G.I.P.) a través del Organismo Autónomo de Trabajo y Prestaciones Penitenciarias (O.A.T.P.P.), utiliza y explota a los presos por míseros salarios, aprovechándose de la precaria situación personal de cada uno de ellos. Salarios que con suerte pueden oscilar entre 120 y 150 euros al mes, y en función de la categoría laboral del trabajador, con horarios de 8 horas diarias, cinco días a la semana, trabajando a destajo, desposeídos de los mínimos derechos y medidas de seguridad.

Me ha quedado patente que por míseros salarios de entre 120 y 150 euros al mes, los presos son un chollo, tanto para las empresas instaladas como para las Instituciones Carcelarias, que se han otorgado el derecho a utilizarlos como mano de obra barata y con fines únicamente lucrativos. Estas empresas así como las Instituciones carcelarias manifiestan descaradamente y alardean de contribuir a lo que ellos llaman el Plano resocializador del Preso, formándolos y preparándolos de cara al mercado laboral exterior a su salida de prisión, y eso no es cierto. Los presos trabajadores realizan una función de montaje, son meros robots (personas que hacen cosas de forma automática, sin pensar lo que están haciendo) bajo la batuta de la Institución Carcelaria.

El Organismo de Trabajo y Prestaciones Penitenciarias es quien efectuando labores de empresa contratadora, vincula al preso con la empresa instalada en prisión, fijando los precios a pagar al trabajador por unidad de producción en un 25 % menos del valor real que la empresa paga, existiendo pues un doble listado de precios. Ese porcentaje no tiene más fin que el lucrativo para el órgano penitenciario. Podríamos calificar muy acertadamente que el Organismo Autónomo de Trabajo y Prestaciones Penitenciarias (O.A.T.P.P.) es una empresa de trabajo temporal (E.T.T.).

El trabajador jamás percibe gratificación extraordinaria por horas trabajadas de más o por vacaciones de la empresa, limitándose su salario a la producción individual realizada durante todo el mes. Un ejemplo claro ocurre con una empresa instalada en Valencia. Esta empresa conocida como Industrias Ochoa (matricería metálica) situada en Manises (Valencia) se nutre lucrativamente de las carencias económicas o necesidades de 300 presos trabajadores en Picassent Preventivos. Su mayor cliente es una gran multinacional alemana llamada “Hilti”. Industrias Ochoa facturó en el año 2001 cerca de 3.000 millones de pesetas y otros tantos en 2002.

Los presos, el pilar base de su producción, que se realiza de forma manual y a destajo (montaje de abrazaderas), perciben ganancias de entre 0,03 y 0,05 céntimos de euro la pieza montada y acabada; míseras ganancias que cualquier persona en la calle rechaza de forma radical. Además el Organismo de Trabajo y Prestaciones Penitenciarias previamente se apoderó del 25 % antes mencionado para fines únicamente lucrativos.
Finalizado el mes de trabajo, el preso trabajador debe esperar quince días para recibir su salario a través de las cuentas de peculio de la prisión y observan airados la falta de un 10 % del sueldo a percibir debido a que la Institución Carcelaria descuenta, para como dice, pasar un seguro de accidentes concertado con una Mutua... ¡CÍNICOS ELLOS!...

Pues en caso de accidente laboral las curas se realizan en la enfermería de la prisión y en casos más graves en el Hospital General Universitario y los informes para dicha Mutua los realizan los médicos carceleros de la misma prisión. Si se consigue cobrar un céntimo de ese seguro de accidentes se tiene muchísima suerte. Si el accidente conlleva muchos días de baja laboral con el trabajador basándolo en la falta de productividad o baja producción, o incluso traslada de prisión al preso si cree que puede ocasionarle algún problema legal. Asimismo el trabajador no percibe compensación por extinción de la relación laboral (finiquito).

Estos hechos no son aislados, otras empresas parásitas se han instalado en el complejo penitenciario de Picassent y explotan a la práctica totalidad de los presos necesitados de medios económicos y ello en complicidad con la Institución carcelaria, éstas son:

“Boxtar, S.L.” situada en el Polígono Industrial Horno de Alcedo (Valencia), Avda. de los trabajadores-15 (Tel. 96-3766407; Fax: 96-3766591).

“Onix” (mosaicos) situada en Castellón (dirección desconocida) que ofrece trabajo también en la cárcel de dicha provincia. Su producción son baldosas mosaicos, el trabajador recibe entre 0’05 y 0’08 céntimos por unidad producida. Al mes se puede ganar cerca de 125 o 140 euros, realizando 160 horas netas.

Dentro de toda esta trama vejatoria y esclavista existe otro negocio, el que se genera con los sueldos de los presos trabajadores, pues acaba invertido en los llamados economatos que también gestiona el Organismo Autónomo de Trabajo y Prestaciones Penitenciarias.
Queda claro que los presos son un negocio para la Dirección General de Instituciones Penitenciarias y para las empresas parásitas instaladas en las prisiones.

Un saludo...
Jasón.

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