|
|
| ::
Historias de un cuervo enjaulado - 2 De afuera de estos muros infames también llegan noticias y ánimos, ya sabes que me cuesta poco ponerme a escribir y como respondo a todo el mundo, pues por lo general suelen crearse líneas de diálogo y amistad constantes que atraviesan estas toneladas de hormigón que capital y sus lacayos ponen al servicio de su repugnante concepto de "paz social". ¡Hay que ser hijo de puta!, a estragos y masacres los llaman normalidad y paz, la productividad ocupa el trono de los dioses, del uso de la palabra "terrorismo" han hecho un palabro que tanto sirve a los opresores para un roto como para un descosido; perdido su significado real, ha pasado a ocupar un indeterminado espacio conceptual que por aproximación, sólo cabe identificar con el Mal, con ese jodido concepto cristiano que hace un todo de ausencia de justicia, maldad, enfermedad y error para mejor justificar el cepo y el potro de tortura. Es trágico..., y lo más doloroso, es que toda esa farsa espectacular y conceptual, ha calado de tal forma en la misma clase explotada que incluso ésta ha terminado por dudar de su propia existencia, es la maldita dictadura de la posmodernidad que acaba con el conflicto social por la expeditiva vía de erradicar la conciencia de clase. Sobre este tema pienso que los anarquistas estamos cometiendo también bastantes errores. De una crítica al dirigismo y al sindicalismo con la que estoy bastante de acuerdo, se pasó a otra "crítica" al militantismo que me abre bastantes interrogantes, el menor de ellos no es precísamente sino se ha hecho también un palabro del concepto militante. Con esto se abrió la puerta a negar la naturaleza revolucionaria de la clase obrera, algo que no comparto, pues pienso que esa naturaleza sigue existiendo por grandes que sean los estragos causados por el dominio en el proceso de reproducción y creación de subjetividades-producto.
Razonando con rigor podría entrarse en matices sobre las coyunturas
particulares de la pequeña burguesía, el trabajo autónomo
o cooperativo, etc..., pero no, mejor una "crítica"
enteramente psicológica que no ofrece alternativas y nos lleva
directamente, aunque sea de forma inconsciente e indeseada, al lugar
amorfo y virtual donde quieren ubicarnos los teóricos del ultra-liberalismo. Me
quedó la sensación como que algun@s "lúmpem"
hubieran ido la víspera al rastro para sustituir su ropa de marca
por trapos viejos. Algo como que además se esté marcando
otro espacio de diferencia, o de exclusión, ya te digo que no
estoy muy seguro pues me faltan datos, pero si las cosas van por ahí,
entonces pienso que sólo estaríamos ante "otra forma
de hacer sindicalismo" y no habríamos avanzado un solo paso
en la lucha común de tod@s l@s oprimid@s. Si ante un problema concreto buscas soluciones concretas, pues te sale el listo de turno diciéndote que eso son marxistadas. Bueno. tal vez lo sean pues la frase me parece que era de Lenin. Pero por más cuidado que tengas en evitar las terminologías rojeras, te das de narices con que la palabra estrategia también ha caído en desgracia y claro, todo lo que hagas o digas es susceptible de ser estigmatizado de estratégico a poca que sea su carga de racionalidad. Nuevamente nos vamos sin desearlo al "feliz" y pasivo monismo de la posmodernidad y lo peor es que poco me extraña que este discurso abunde de unos años a esta parte incluso en espacios anarquistas y además, tenga tanta aceptación entre gente que piensa estar superando algo obsoleto por ese camino. ... Pienso que l@s que más sabían de programas y de métodos científicos, hace ya años que nos demostraron que de infalibilidad andan más o menos como la momia de su santidad. Pero hay hechos lapidarios. Vivimos en ciudades donde el 80% del jornal familiar del 90% de las personas se lo come el alquiler o la hipoteca. El tercer mundo lo tenemos en todas las bolsas de pobreza de todas las ciudades. Cada vez necesita el dominio más plazas carcelarias para recluir al producto social que le sale defectuoso. Nos
achicharran con impuestos, contribuciones, multas, peajes, transportes,
mecagoendios,... te hacen pagar hasta si te da el apretón en
la calle y te cogen meando en una pared porque no te da la gana entrar
a un bar donde si no consumes te miran mal. ¿No es esto una clase
social explotada y oprimida?. ¿No son razones objetivas para
rebelarse?. Pienso que ante la realidad objetiva que vivimos hay que llevar nuestro rechazo al concepto de vanguardia hasta las últimas consecuencias, no dejarlo sólo en una crítica superficial. Vivimos en un entorno social en el que la inmensa mayoría está tan jodida como nosotr@s y una estrategia de base..., tal vez hoy esté tan lejos de las asambleas de fábrica o de barrio como pueda estarlo del dirigismo político y del sindicalismo. No es fácil hoy dar con esa determinación dominante de que hablan los marxistas, el lugar que ocupaba la producción material, hoy pienso que se ha desplazado a un segundo término por la producción de productores, está claro que ello supone un freno tanto para la propaganda (en todas sus formas), como para la misma dinámica asamblearia. Pero me resisto a pensar que la mayoría de l@s explotad@s puedan ser tan impermeables y tan insensibles. Si hoy les ayudas a piratear la toma de la luz para que no les sangre la compañía eléctrica, les dices la forma de no pagar el alquiler sin que les puedan embargar, le deslizas a la vecina en la bolsa de la compra el producto expropiado que no puede comprar, o un largo etc... que puede ser tan radical y coherente como se desee, malo será que a algunos no les dé por PENSAR que les están vendiendo la moto. La
farsa es demasiado gorda para que sea sostenible y pienso que su consistencia
aparente se aprovecha de nuestra tradicional actitud de ser más
papistas que el papa a la hora de entender la inter-relación
entre teoría y praxis. <<< volver pres@s |
|
||