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La nueva inquisición: 4 anarquistas más en prisión
en Italia tras la farsa del juicio Marini. No se quedarán callad@s ni aceptarán la lógica del diálogo con las instituciones. Eso inquieta. A lo largo de las dos últimas décadas, pequeños actos de sabotaje se han esparcido y multiplicado por toda Italia. Los medios utilizados son simples y fáciles de copiar. El análisis también es simple y claro: debemos autoorganizar nuestras vidas y nuestra lucha, atacando al poder en todas sus formas antes de que sea demasiado tarde, antes de que la tecnología y el control comiencen a manejar nuestras propias mentes. Por tanto, en un mundo que ahora se divide entre el bien y el mal, entre la integración social y la criminalización, la delicada balanza de las relaciones capitalistas puede volcar en cualquier momento, y las fuerzas del poder lo saben muy bien. Durante muchos años la policía italiana y la judicatura han intentado acallar a l@s anarquistas y criminalizar sus publicaciones, lanzando acusaciones cada vez que tienen ocasión. Acusaciones que siempre habían tenido escaso resultado, hasta que a mediados de los noventa, cinco compañer@s fueron arrestad@s tras un atraco a un banco de la región de Trento 1. Mucho antes, también fueron acusad@s de otros dos atracos que fueron llevados a cabo en el área y permanecían sin resolver. Anarquistas de toda Italia inmediatamente mostraron su solidaridad mediante diversas iniciativas: panfletos, carteles, cajas de resistencia, creación y difusión de un dossier sobre los hechos, apoyo constante con su presencia en las audencias, fuegos artificiales y bombas de humo en los alrededores de la prisión de Trento, etc. El subsiguiente obsequio de la ROS (Operaciones Especiales de l@s Carabinieri 2) y de la judicatura de Roma, resultó ser la invención del montaje más grotesco contra anarquistas italian@s, desde las bombas fascistas de Piazza Fontana en 1969 3. Un año después del atraco en cuestión, se llevaron a cabo redadas masivas por toda Italia bajo las órdenes del fiscal público Antonio Marini y much@s compañer@s recibieron avisos formales de que estaban siendo investigad@s por robo, secuestro y pertenencia a “banda armada”. Al mismo tiempo Marini ordenó el registro de las celdas de l@s anarquistas, que en ese momento cumplían condenas por una u otra razón. Esta gran operación policial fue posible gracias a la inestimable colaboración de los medios de comunicación italianos: el 3 de Enero de 1996 muchos periódicos destacaron las noticias, describiendo a l@s anarquistas investigad@s como “secuestrador@s” y “terroristas”. La única prueba que apoyaba estas acusaciones era la “confesión” de una “terrorista arrepentida” (pentita), una chica joven que había sido compañera sentimental de Carlo Tesseri, uno de l@s compañer@s arrestad@s tras el atraco de 1994. Ella ni era conocida en el movimiento anarquista ni tomó parte en ninguna actividad anarquista, pero el juez Marini y l@s Carabinieri del Grupo de Operaciones Especiales lograron hacerla “confesar” su participación en uno de los robos no resueltos en la región de Trento, acusando a Carlo, a l@s otr@s compañer@s (y a un@s cuant@s más) de ser sus cómplices. En las audiencias siguientes, las afirmaciones titubeantes de la chica fueron notoriamente contradictorias y sin sentido. No obstante, la legislación italiana, de la que Marini es un fiel representante, da una total credibilidad a cualquier cosa que venga de un/a pentito/a que colabore con la policía a cambio de un salario mensual y protección de por vida. Así que la ‘confesión’ confusa y absurda de la chica fue estimada cierta y creíble por el tribunal. Gracias a su falsa pentita y protegida, el fiscal Marini fue capaz de extender su particular Inquisición. Su intención era eliminar a cualquier/a anarquista que defendiera la necesidad de una insurrección, ya que l@s considera un grave peligro para el sistema y su miserable clase social de parásitos defensores de la ley y el orden. El 17 de Septiembre de 1996, tuvo lugar una segunda oleada de redadas que dio como resultado que se acusase formalmente a unxs 60 anarquistas de pertenencia a una organización armada y clandestina de carácter jerárquico [¡¡...!!]. Fueron emitidas órdenes de arresto para 29 de ell@s, algun@s de l@s cuales ya estaban en prisión por diferentes cargos. Ese mismo día, los jueces Marini e Ionta de Roma convocaron una rueda de prensa para mostrar el resultado de su brillante operación. Anunciaron que acababan de desarticular una banda armada criminal llamada ORAI (Organización Revolucionaria de Anarquistas Insurreccionalistas), un extraño nombre que nunca antes se había escuchado. También declararon que habían encontrado al líder de la banda, un anarquista bien conocido, Alfredo María Bonanno, con muchos años de lucha a sus espaldas, principalmente a través de sus tesis insurreccionales en las publicaciones anarquistas Anarchismo, ProvocAzione y Canenero, de las que era editor. Durante décadas, vari@s jueces/zas han intentado silenciarle con acusaciones relativas a una u otra publicación sin demasiado éxito. Entonces, gracias a la hazaña de Marini, él y much@s otr@s compañer@s fueron juzgad@s y hallados culpables de graves cargos ‘criminales’. En el juicio de apelación fueron retirados algunos de los cargos y parte de l@s compañer@s fueron absuelt@s. A quienes permanecieron en la lista de ‘culpables’ se les añadió un número considerable de años a sus condenas. Así, el 20 de Abril de este año, en la segunda y última instancia de apelación, en la ‘Corte de Casación’ de Roma fueron confirmadas las siguientes sentencias: Alfredo Bonanno,
condenado a 6 años. Tras tantos años
y tantas palabras, la farsa judicial finalmente y casi en silencio alcanza
una conclusión definitiva el 20 de Abril. ¡Insurrección
ahora! Un@s cuant@s anarquistas de Brixton Estas son las direcciones de l@s compañer@s encarcelad@s a consecuencia del juicio
Página web
con más información sobre el caso: www.frameup.tk
Documento
interno de los Carabinieri, donde se programa minuciosamente el proceso
jurídico que será dirigido por el fiscal Antonio Marini,
que involucrará a decenas y decenas de anarquistas valiéndose
del testimonio de Mojdeh Namsetchi, una falsa "arrepentida":
“Somos individu@s anarquistas movid@s por un sentimiento común de libertad. Nuestra necesidad personal de dinero no habría jamás encontrado satisfacción en la explotación, fuese en nuestra piel o en la de otr@s. Decidimos dirigir nuestra atención hacia un banco, estructura de la que tod@s conocemos sus responsabilidades”. Extraído del dossier “¡Manos arriba!, cuatro anarquistas y un atraco frustado”. Ed. Revuelta. 2. n.d.t. L@s Carabinieri son una policía militarizada italiana a semejanza de la Guardia Civil española. 3. n.d.t. El 12 de diciembre de 1969, una bomba explota en la Piazza Fontana, en el Banco Nazionale dell’Agricoltura. Mueren 16 personas, 88 los heridos. L@s anarquistas son acusad@s de ello y Pinelli es asesinado, arrojado desde la ventana de una comisaría. Después, descartada la implicación anarquista, la investigación se desarrolla en Milán y son l@s neofascistas l@s acusad@s, una organización de la ciudad de Padova, dirigida por Freda, ex miembro del Movimento Sociale Italiano y de Ordine Nuovo, célula fascista romana, involucrando también a otras personas, el proceso se concluye condenándole a 15 años de prisión por asociación subversiva. Sin embargo, durante el proceso, se manipulan y destruyen pruebas (increíblemente, alguien hace explotar la bomba que no había explotado en el Banco Comercial); mueren doce testigos (entre suicidios y accidentes), el comisario de Padova es destituido y después de todo esto, el ministro del interior ordena el cierre de las investigaciones y el ministro de defensa impone el secreto de estado sobre los hechos. Saverio Malizi, procurador termina en la cárcel acusado de falso testimonio. De Milán se pasa a Catanzaro, pues en Milán no se puede seguir procesando por motivos de orden público, siendo acusadas figuras importantes de los servicios secretos italianos, y se concluye que se había formado una organización de tipo fascista con finalidades subversivas, donde l@s informador@s de los servicios secretos italianos son anillos de conexión entre el estado y l@s terroristas fascistas. Como siempre, el proceso carecerá de pruebas suficientes para condenas duras, y la mayoría de los acusados serán absueltos; l@s condenad@s, lo serán por causas ideológicas y por ayudar en la fuga de algun@s fascistas. En 1988, un juez, Salvini, investigando sobre un grupo fascista, descubre elementos que pueden aportar novedades sobre Piazza Fontana, y confirma que los servicios secretos junto con el terrorismo negro, fueron los responsables de los atentados. En
1994, en Milán, se abren nuevas investigaciones que terminaran
como siempre en la nada. <<< volver pres@s |
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