Nos ace - sinan la educaión pública!!


En Febrero, cuando los estudiantes no se encuentran activos y un día antes de tomarse sus vacaciones, la Ministra de Educación, Mariana Aylwin, con el mismo tino y 'consideración' por el mundo popular que su padre, daba aviso con bombos y platillos de la nueva reforma al sistema de créditos para la Universidad, que ampliará su cobertura supuestamente con el fin altruista de facilitar el acceso a la Universidad de todos los chilenos.

¿En qué consistía esta reforma? Consistía en la creación de una Agencia de Crédito Estudiantil (ACE), con fondos privados y públicos (aunque existe hasta hoy la más absoluta ambigüedad frente a esto), que será encargada de administrar los créditos a los estudiantes universitarios. El finanaciamiento para estos créditos provendrá de la emisión de bonos que serán adquiridos por privados (AFPs), con lo cual el estudiante adquirirá su deuda con estas entidades privadas. También esta propuesta contemplaba la ampliación del sistema crediticio a los Centros de Formación Técnicos (CFTs), Institutos Profesionales (IPs) y a las Universidades Privadas.

¿Y qué hay de malo con esto? Bueno, muchas cosas. Primero que nada, el interés va a aumentar en un 5%, y el plazo para el retorno de los dineros aumentará a 20 ó 25 años. Con esta reforma, se termina de dar el golpe de gracia a la educación pública, quedando prácticamente privatizada. Además, de esta forma se termina de sentar la educación como un simple negocio, como una mercancía la cual puede ser consumida dependiendo de la capacidad económica de cada cual, y tras la cual llegarán capitales de las AFPs a seguir engordando a costa nuestra. Por otra parte, termina de divorciarse la inversión en el sector público de la educación, lo cual resulta en extremo poco favorable para los sectores populares.

Es cierto que ahora tendrán acceso al crédito los IPs y los CFTs (pese a que aún no existe claridad respecto a si éstos últimos lo tendrán o no); y no debemos caer en falsas contradicciones entre sectores estudiantiles. Cuando nosotros rechazamos la propuesta de crédito del ACE, no estamos rechazando la idea de que los estudiantes de los IPs o de los CFTs puedan acceder a créditos, ni nos interesa conservar supuestos privilegios del sistema como estudiantes de Universidades tradicionales; antes bien, queremos que con una necesaria reforma al tema de créditos y aranceles se beneficien todos. Y precisamente la actual propuesta es deficiente y debe ser reemplazada por algo mejor. Por tanto, creemos que debe quedar claro que la actual lucha en contra del ACE no debe ser tomada como un problema solo de los eestudiantes universitarios sino del conjunto de quienes conformamos el universo de la educación superior chilena. Y en esta lucha debemos alcanzar una solución para todos.

Queremos llamar la atención sobre el hecho de que un Gobierno, supuestamente de socialistas -o más bien de 'socios listos' -, busque reformar el actual sistema de créditos vía los privados, en lugar de potenciar la inversión desde el sector público. Ello va en flagrante contradicción con el eslógan de las campañas que esgrimiera Lagos, de una 'educación para todos'. Y claro, debemos tener presente, que la educación no es un tema que exista aislado en la sociedad de mercado en que vivimos, y debemos tratarlo dentro de unas perspectivas más amplias; porque si queremos cambiar la educación, es necesario cambiar la sociedad de verdad, más allá de simples consignas partidistas o electoreras. Y el Gobierno del señor Lagos es una clara prueba de como un 'socialista' puede administrar perfectamente el modelo, sin tocar en lo más mínimo los intereses de los capitalistas ni de los milicos. Y por el contrario, el resto de nosotros, los que hacemos la maldita pega, tenemos siempre que pagar el pato.

NUESTRA PROPUESTA: ARANCEL DIFERENCIADO QUE CONTEMPLE GRATUIDAD

Hoy en efecto, es necesaria una reforma que sustituya al actual sistema del 'Fondo Solidario', el cual es insuficiente y todos los años está haciendo aguas. Pero la actual propuesta del MINEDUC lejos de solucionar los problemas de fondo de la educación los agrava, con un matiz inmediatista que caracteriza a la política de nuestros tiempos.

Nuestra propuesta a la actual crisis del sistema universitario es el Arancel Diferenciado con contemplación de gratuidad. Es necesario llegado a este punto, hacer una precisión respecto a quienes hoy exigen la Educación Gratuita sin más. Esto porque consideramos que es un debate al interior de los sectores revolucionarios de la Universidad que no puede ser pospuesto, sobre todo considerando el período de movilizaciones que se nos viene encima.

Quienes hoy en día exigen la Educación Gratuita sin más, parecieran dejar de lado la situación de conjunto de nuestra sociedad, de la cual la Universidad no forma sino parte y es reflejo de ella. Frecuentemente hacen alusiones a que en Chile la educación gratuita era una realidad hace treinta años: tal cosa realmente no tiene asidero, ya que lo que sí hubo en Chile fue arancel diferenciado, con el cual importantes segmentos de la población pudieron estudiar gratis. Además, la gratuidad de muchas áreas universitarias tenían sentido por el contexto del capitalismo de aquel entonces, de carácter keynesiano con un Estado jugando un rol protagónico en lo económico. Entonces, la inversión salía del sector público hacia la formación del universitario y luego la inversión hecha retornaba porque el egresado por lo general terminaba trabajando en el sector público o en empresas estatales. Hoy, con todo el proceso de privatizaciones que se viene viviendo en el país desde los últimos veinte años, la inversión se perdería, ya que el estudiante sería formado con fondos públicos para terminar trabajando en una empresa privada. En resumidas cuentas, negocio redondo para los empresarios, tanto chilenos como transnacionales, los cuales recibirían una subvención por parte del sector público para la calificación de sus empleados.

Por otra parte, hoy la Educación gratuita resultaría altamente injusta, debido a la elitización que se vive en la educación universitaria. Hoy en día, los sectores populares que pueden acceder a la universidad son francamente minoritarios, por una serie de razones que muchas veces van mucho más allá del costo de la universidad, y que implican cosas más de fondo como la PAA o la formación deficiente en las escuelas numeradas, es decir, problemas estructurales del sistema educativo en el país, así como por una serie de razones sociales que trascienden el plano de lo puramente educativo. Entonces, la educación gratuita hoy, en un contexto en el cual los sectores proletarios en la universidad no corresponden más que a una minoría, hablar de educación gratuita, sería hablar en concreto de que los trabajadores financien la educación del hijo del patrón, cuando su propio hijo se ve marginado de la Universidad.

En última instancia, creemos que el sujeto estudiantil no puede ser tratado de manera uniforme en una sociedad que presenta profundas diferencias sociales y clases sociales. Quien pueda pagar mucho, que pague mucho, quien no pueda pagar nada, que no pague nada, y quien pueda pagar sí solo una parte, que pague sólo una parte. De lo que se trata es de que no se excluya de la educación superior a nadie por razones puramente económicas como ocurre hoy en día.

Es necesario, entonces, que seamos capaces de desarrollar una propuesta que contemple estas situaciones y que a su vez sirva para superar de forma favorable a los intereses de nuestro pueblo el tema del financiamiento de la educación. Creemos que tal propuesta es el arancel diferenciado que contemple gratuidad. Con esto, nos referimos a que se pagará de acuerdo a los ingresos de cada estudiante calculados de manera realista (no como ocurre hoy en día, que se requiere ser poco menos que indigente para que te aprueben el 100% del crédito), contemplando la posibilidad de la gratuidad para quienes no puedan pagar nada, en lugar del sistema actual en el que sólo se puede optar a encalillarse a futuro. La diferencia de quienes no puedan financiar su educación debe ser aportada por quienes puedan hacerlo (el sector de estudiantes que puede pagar mucho), así como salir del sector público. Para que esto ocurra, es necesario que se hagan algunos ajustes en el presupuesto nacional. Porque el 0,67% del PIB que se destina a educación es absolutamente insuficiente. Y para la implementación de esta propuesta es necesario que se destine un 0,84%, y vamos que no estamos hablando ni siquiera de alcanzar el promedio histórico destinado a educación, que es de un humilde 1,2%. Para elevar el porcentaje del PIB destinado a educación va a ser necesario tomar medidas como la reducción del gasto militar o empezar a cobrar impuesto a la renta a los gringos que vienen a explotar nuestro cobre y se lo llevan sin dejar un solo peso por orden de este impuesto, gracia concendida por las leyes de Piñera, formuladas durante la dictadura (impuesto que debe ser pagado por toda empresa que explota recursos naturales que supuestamente corresponden a todos nosotros).

La ministra ha dicho que se pretende discutir esta reforma de forma lo más democrática posible; nos preguntamos nosotros, ¿cómo puede haber discusión democrática si al menos dos de los actores involucrados en el proceso de reforma al sistema de créditos (los CFTs y los IPs), no pueden por estatutos, organizarse? Es necesario que elevemos la exigencia de que no se puede discutir, si no están presentes todos los involucrados, lo cual implica necesariamente la exigencia de que se organicen los otros sectores de la educación superior. Y para reforzar aún más esta propuesta, que nace entre los estudiantes universitarios, pero que debe extenderse a toda la educación superior, es necesario que al calor de las futuras movilizaciones, se realice un Congreso de Estudiantes de la Educación Superior en el cual discutamos la propuesta entre los universitarios, los estudiantes de los CFTs y de los IPs.

OTRAS TAREAS DEL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL

Debemos ante todo preguntarnos, por qué es posible que se nos intente meter esta reforma en estos momentos. La respuesta es la falta de espacios de participación real y de decisión de los estudiantes respecto a los asuntos que les conciernen. Forjar estos espacios es una lucha que pasa por la constitución de un sujeto estudiantil sobre la marcha, sobre la movilización y no desde espacios puramente formales. Para alcanzar tal perspectiva, que pasa por desarrollar un verdadero 'poder estudiantil', es necesario democratizar las estructuras representativas, hacerlas expresión real de las bases y de los estudiantes activos, ya que nuestra concepción de democracia es participativa y no puramente representativa. A su vez, pasa por un trabajo político y de concientización más profundo que permita la generación de un sujeto crítico y conciente, capaz de dar contenido real a esta democracia de base. Sólo así, los estudiantes podremos hacer pesar nuestra legítima opinión como partícipes principales del proceso educativo.

El proceso de constitución del 'poder estudiantil' debe ir aparejado de un acercamiento entre sectores de la llamada „comunidad universitariaš. Hoy en día, los funcionarios de la Universidad sufren de la crisis del sistema educativo al ver negado nuevamente su reajuste. Si queremos tener éxito en las demandas particulares de los distintos estamentos en la Universidad, es necesario que sepamos ir a los problemas generales, de fondo, de los cuales éstos son expresión.

Pero los estudiantes no están solos en la sociedad; en ese sentido es necesario unificar las luchas de los distintos sectores sociales, sobre bases clasistas, porque lo que ocurre hoy con los estudiantes no es un hecho aislado. Es lo mismo que ocurre hoy con los trabajadores y las reformas laborales. Es lo mismo que lo que ocurre hoy con los miles que ven día a día subir el costo de vida y recortarse los salarios. Porque vivimos en un sistema social que está diseñado para que unos pocos se enriquezcan a costa nuestra, y es ese sistema social el que hay que transformar. La universidad no es más que expresión de un sistema social, el capitalismo, el cual es el generador de todas estas injusticias y de muchas otras; y si queremos producir los cambios necesarios en el sistema educativo, vamos a tener que estar concientes de que no podremos hacer eso sin echar mano al capitalismo como un todo. Y esa tarea no la vamos a hacer desde la Universidad; en ese sentido es necesario que seamos capaces de avanzar más allá y de entendernos dentro del proceso de luchas del conjunto del pueblo.

Nuestra perspectiva debe estar a la altura de esta circunstancia, y debemos estar claros de que nuestro rol como universitarios no puede, en ningún caso ser entendido como fin en sí mismo, y debemos estar concientes de este rol más amplio, de transformación de la sociedad. Debemos tener claro que nos oponemos al sistema educativo actual, porque nos oponemos al sistema capitalista. Y nuestra lucha por una educación popular y libertaria, por una Universidad autogestionada, es decir, donde las decisiones sean tomadas por quienes toman parte activa en la educación (estudiantes, profesores y funcionarios) y no autofinanciada, nuestra lucha por abrir el ámbito del conocimiento y la discusión a todos los otros espacios y sectores sociales sin la PAA, deben ser parte de un horizonte de lucha más amplio, por la sociedad libertaria. Entendido esto así, jamás confundiremos nuestras metas, pero tampoco caeremos en el utopismo infantil: y cuando hablemos de arancel diferenciado, sabremos que nuestra lucha no se acaba ahí, sino que sigue hasta conseguir, finalmente la sociedad solidaria y libre sin trabajo asalariado, hasta conseguir, finalmente la Revolución Social.

C.U.A.C.-F.E. (Congreso de Unificación Anarco-Comunista - Frente Estudiantil)

Junio del 2001


Congreso de Unificación Anarco-Comunista