1st de Mayo: El Día de la Protesta Obrera


Si preguntaramos a cualquiera en la calle el porqué del 1º de Mayo, probablemente muy pocos sabrían cual es el origen de su conmemoración. Desde un tiempo a la fecha, se ha obscurecido su real significado. Incluso, los medios han comenzado a hablar del día del "trabajo" en lugar del día del "trabajador". Es por eso que consideramos hoy de suma importancia el recuperar el sentido original de su conmemoración.

El 1º de Mayo de 1886 fue llamada una huelga general en EEUU, en reclamo por la reducción de la jornada de trabajo a 8 horas diarias. Rol primordial en la convocatoria a esta huelga tuvo la Asociación Internacional de Trabajadores (organización asentada sólo en EEUU, heredera de la Primera Internacional, que agrupaba a trabajadores de distintas nacionalidades en ese país) y el Partido Socialista Revolucionario, de inspiración anarquista, donde militaban revolucionarios de la talla de Johann Most.

Esta huelga fue enfrentada con la característica brutalidad con que los Estados y capitalistas combaten las luchas populares. Se contaron muchos muertos a raíz de la represión y tomando como excusa un confuso incidente ocurrido en la plaza de Haymarket el 4 de Mayo, en que una bomba fue arrojada en momentos en que la policía embestía contra los manifestantes, fueron apresados los principales dirigentes del movimiento anarquista en ese país. Ellos eran Albert Parsons, Luis Lingg, George Engel, August Spies y Adolf Fischer, todos condenados a la pena capital, por el cargo de ser anarquistas. Otros revolucionarios apresados, los cuales fueron condenados a distintas penas, fueron Samuel Fielden, Oscar Neebe y Miguel Schwab. Este crimen, lejos de intimidar al movimiento obrero, lo estimuló a luchar aún con más fuerzas en contra de la explotación capitalista. Desde entonces, este día ha quedado grabado profundamente en la mente y en el corazón de los luchadores de todo el mundo.

El 1º de Mayo se celebra en nuestro país desde 1889, transformándose en actividad masiva desde 1900, aproximadamente. Entonces, no era un día de feriado legal; era un día en el cual los obreros se ausentaban del trabajo para manifestar, unánimemente su repudio a un sistema que no les garantiza sino explotación, miseria y embrutecimiento. Era un día en el cual enfrentaban a la brutalidad policial que los acosaba en sus manifestaciones. Fue así, como con decisión y lucha, se celebró el 1º de Mayo en todo el período de comienzos de siglo; en esta conmemoración (es necesario poner énfasis en que no se trata de una fiesta) se desplegaban las banderas de las sociedades en resistencia y las mancomunales que eran las organizaciones que agrupaban a los trabajadores como clase. Se reunía la familia proletaria en eventos culturales en los cuales se recitaba poesía, las bandas de las agrupaciones obreras tocaban canciones de protesta, se hacían desfiles, actos teatrales, en fin, se desplegaba inmensamente rica, la cultura popular. La ciudad amanecía vestida de banderas rojas y tapizada con volantes y proclamas. También se realizaban mitines en los cuales se hacían sentir fuertes y claras las demandas de los trabajadores, su lucha por conseguir las ocho horas de trabajo así como por terminar con el sistema capitalista y el Estado (recién en 1920 se conseguirán, mediante la lucha y la acción directa de los explotados, las 8 horas de trabajo). En esos mitines, los oradores gritaban a los cuatro vientos su sed de justicia social y sus ansias por ver un mundo verdaderamente libre sobre el cual crezcan sus hijos. Quienes hablaban eran hombres y mujeres que en la misma lucha, se habían ganado su legitimidad ante el resto de los trabajadores.

Recién en 1925, y como una forma de neutralizar la protesta popular que se hacía sentir en este día, el 1º de Mayo fue declarado feriado legal en Chile. De ahí en adelante, la patronal y los gobernantes han intentado suprimir el verdadero sentido de esta fecha, realizando "actos oficiales", en los cuales los únicos que hablan son patrones y dirigentes sindicaleros domesticados, y llamandolo "día del trabajo". Pese a esto, los sectores más concientes y consecuentes de la clase trabajadora, han sabido mantener el espíritu original de la conmemoración. Así, en esta fecha, se han realizado tradicionalmente marchas y actos en los cuales el tenor de protesta se ha mantenido intacto. Quizás uno de los 1º de Mayo del último tiempo que más valga la pena recordar, fue el conmemorado en 1984, en el cual se congregaron 250.000 personas en el Parque O´Higgins, desafiando al régimen militar, reclamando por el término de la dictadura de Pinochet, así como haciendo sentir la voz de los golpeados trabajadores de este país ante un sistema que les arrebataba, bajo la tutela militar, progresivamente todas las conquistas logradas en un siglo de luchas (recordemos la crisis del año 1982 y la violencia con la que se ha implantado el modelo neoliberal en este país, así como en el resto de latinoamérica).

Hoy debemos ser enérgicos en recuperar el espíritu original de este día de protestas. Es en este día, en el cual debemos aprovechar la ocasión para develar sin miedo y de forma frontal el real carácter de la explotación en este sistema. Hoy es más necesario que nunca, así como es necesario que sean las agrupaciones naturales de los trabajadores, los sindicatos de base, los que ocupen la tribuna. Es necesario que este día sirva para plantear nuestras necesidades y aspiraciones, para revitalizar, fortalecer y democratizar las organizaciones sindicales, en perspectivas a que no sólo impliquen respuesta al régimen capitalista, sino que sepan también plantear cual es el modelo de sociedad al cual nos queremos encaminar.

Y recordar sobre todo, que en este día no se trata de conmemorar victorias del pasado; que nuestra lucha hoy está viva y nos impone la necesidad de ver nuestra realidad y hacer algo al respecto. Ya que hoy en día es cada vez menos frecuente que a los trabajadores se les respete su jornada de ocho horas. Hoy, la prepotencia patronal, alimentada por un modelo que se sustenta en la más desenfrenada explotación, a cuyos ojos el trabajador no aparece más que como una máquina para la producción de ganancias, no vacila en violar sistemáticamente esta básica conquista, que tanta sangre ha costado. Se hace cada vez más frecuente que los trabajadores tengan jornadas de 10, 12 y hasta 14 horas de trabajo. Como si esto fuera poco, el proyecto de reformas laborales que inminentemente será aprobado, contempla aspectos tan perniciosos para los trabajadores como la polifuncionalidad, con la cual un trabajador hará la pega de tres o cuatro. Es necesario que tengamos claridad frente al hecho de que no podemos esperar que las soluciones nos caigan del cielo o por voluntad del Estado, ni mucho menos de los patrones. Somos nosotros, los propios explotados, los que sufrimos en carne propia los "apretones de cinturones" en épocas de crisis y las exigencias del mercado, los que debemos hacer algo por nosotros mismos. Debemos percatarnos de que sólo mediante la acción directa y la lucha conquistaremos los beneficios que hoy se nos niegan. Ya basta de estar atrincherados en las cada vez menos regalías que tenemos. Sólo en nosotros reside el potencial para transformar a esta sociedad en una realmente libre y bella. Por tanto que este 1º de Mayo sea nuevamente un día de luchas y protesta; y que no quede como un episodio aislado que se repita todos los años, sino que se vea reproducido en la resistencia de todos los días y en la pelea concreta por crear una sociedad mejor, sin clases sociales, sin dominados ni dominadores.

P.T.


Congreso de Unificación Anarco-Comunista