Declaracion del C.U.A.C. sobre los ataques enterritorio de EEUU


El d'a 11 de Septiembre, los canales televisivos de todo el mundo transmitÏan cÛmo una serie de aviones secuestrados perpetraban una serie de atentados en contra de ciertos objetivos estratÈgicos en EEUU: las torres gemelas y el pent·gono. Con lujo de detalles se daba cuenta del horror de esos atentados, al tiempo que los representantes de casi todos los Estados del mundo, daban su apoyo irrestricto al gobierno de los EEUU, lo cual significaba de pasadita, apoyar cualquier acciÛn punitiva que intentara aplicarse en contra de los chivos expiatorios que buscan ansiosamente los aparatos de inteligencia. Ante estos hechos, el Congreso de UnificaciÛnAnarco-Comunista declara:

1. Nuestro pesar por el deceso de personas inocentes a consecuencia de los atentados, por la muerte de trabajadores que no tienen ningún control sobre las decisiones pol'ticas del gobierno de la casa blanca. Los revolucionarios no podemos alegrarnos con la muerte y la destrucciÛn, por profundo que sea nuestroodio hacia el imperialismo.

2. Que el único responsable de lo ocurrido es la pol'tica imperialista de los EEUU y el sistema dentro del cual Èsta se enmarca: el capitalismo. Durante el siglo XX, los EEUU han realizado, en nombre de la "democracia" y la "libertad", que no entienden m·s que como el resguardo de los intereses econÛmicos de su burgues'a, barbaridades semejantes y aún mil veces peores, desde las agresiones a Vietnam, Irak, Panam·, Granada, Cuba y un sinnúmero de otros pa'ses, hasta la bomba atÛmica en Hiroshima y Nagasaki y la intervenciÛn en LatinoamÈrica y la incitaciÛn a Golpes de Estado como el ocurrido en nuestro pa's. Todo esto acompaÒado de masacres horrorosas, pero claro, en estos casos, las v'ctimas eramos ciudadanos de segunda clase.Luego de estos antecedentes, nos parece sorprendente que los EEUU busquen responsables, cuando debieran saber que nadie es m·s responsable que supropio Gobierno.

3. Que nos parece un cinismo asqueroso el pretendido discurso humanista con el que han expresado su pesar los gobernantes. Si este humanismo fuera sincero, debieramos esperar semejante clase de declaraciones enÈrgicas cuando los EEUU bombardean ciudades con sus hospitales, ancianos, mujeres, hombres y niÒos, o cuando bloquean un pa's, condenando a muerte lenta a millones de seres humanos. Pero entonces no hay m·s que cÛmplice silencio o criminal apoyo. Si vamos a hablar del derecho a la vida que se haga en serio. Del mismo modo, los canales de TV que han cubierto cada detalle de la tragedia y dado hasta nombres de las v'ctimas, se muestran bastante poco "curiosos" por saber que ocurre bajo los escombros tras algúnbombardeo de los EEUU.

4. El manejo discursivo de los medios, ya que en este caso se hable de terrorismo, pero cuando las v'ctimas de hechos de semejante naturaleza son campesinos sudacas, musulmanes o africanos, lo mismo se llama"orden".

5. Rechazamos cualquier clase de acciÛn represiva que el gobierno de los EEUU pretenda llevar adelante. Esto, por razones de justicia, ya que ellos mismos son los responsables. Del mismo modo, un ataque de los EEUU a cualquier pa's, ser'a repetir lo mismo que ellos han condenado a los cuatro vientos: la masacre de civiles inocentes. As' tambiÈn, no hay absoluta claridad respecto a quienes est·n detr·s de los atentados, los cuales ser·n utilizados como excusa para reprimir a las minor'as Ètnicas, a la disidencia pol'tica, para poner el escudo anti-misiles, para recrudecer las pol'ticas imperialistas, para reforzar los aparatos de inteligencia y para fortalecer la imagen de una globalizaciÛn homogÈnea bajo el liderazgo de la Casa Blanca (tan a maltraer luego de la irrupciÛn del movimiento anti-globalizaciÛncapitalista)

6. Debemos estar alertasen contra de la espiral de violencia e irracionalidad a la que nos llevan el capitalismo y los Estados. No debemos permitir que se refuerce el nacionalismo; este hecho, antes bien, debe servir para ver con claridad quien es el real enemigo y las consecuencias lamentables que trae consigo.

7. Pero sabemos que la tarea de detener la barbarie no corresponde a los Gobiernos, quienes juegan con nosotros como con piezas de ajedrez, y no est·n interesados en el costo humano de este macabro juego. La responsabilidad de detener la masacre recae en la acciÛn solidaria de los pueblos, en la revitalizaciÛn de un esp'ritu internacionalista que haga frente a la muerte. Hoy nuestro llamado es a la paz, pero sabemos que si queremos la paz, debemos declarar la guerra al capitalismo y a los Estados. Pero nos negamos categÛricamente a apoyar ninguna guerra que no sea contra Èstos, nuestros reales enemigos.

°NI GUERRA ENTRE PUEBLOS, NI PAZ ENTRE CLASES! °

A FRENAR LA IRRACIONALIDAD Y LA MASACRE!

CONGRESO DE UNIFICACION ANARCO-COMUNISTA

14/09/01


Congreso de Unificación Anarco-Comunista