Cuando la Bandera Roja ondeó en Munster


La historia oculta de huelgas, socialismo, consejos obreros y revolución.

HUELGAS DE GRANJEROS, ocupaciones de lecherías, banderas rojas ondeando y declaraciones de 'soviets'. No es normal que esta clase de cosas sean asociadas a los años 1919-1923, los años de la guerra de la independencia y de la guerra civil. Es la época ms inquietante para el sistema, tanto que incluso hoy se prefiere que aquellos sucesos queden en el olvido. Los anarquistas, por el contrario, estamos deseosos de rememorar nuestra historia porque nos recuerda el espíritu y el poder potencial que vive en la clase trabajadora.

Para encontrar mención de este periodo uno tenía que buscar entre pequeños panfletos de sociedades históricas, algún artículo ocasional en un periódico de izquierdas, y unos pocos libros como Forgotten Revolution, Limerick Soviet 1919 de Liam Cahill. Ahora hay un libro cubriendo todo es periodo, Revolution in Ireland de Conor Kostick (Pluto Press, £12.99).

[ When the Red Flag flew in Munster]

Tras la derrota del levantamiento de 1916, el nacionalismo comenzó a ganar apoyo, sobre todo gracias al malestar por las condenas a muerte que llevaron a cabo las autoridades britnicas. También estaba creciendo el movimiento de las trade unions, por primera vez desde la épica batalla contra los patrones de Dublin en el lockout de 1913. En los siguientes años el ITGWU (ahora covertido en SIPTU) vio su número de afiliados crecer de 5.000 a 120.000 miembros.

La creciente oposición a la Guerra Mundial, combinada con la Revolución Rusa que aún no había sido derrotada por la dictadura Bolchevique, generaba un ambiente de cambio. Y para muchos trabajadores ese cambio no sólo era contra el gobierno britnico sino contra los explotadores nativos.

En 1917 10.000 personas se manifestaron en Dublin para mostrar su apoyo al nuevo sistema de Rusia. El Irish Citizen Army declaró, con gran visión, que la lección de Rusia era que "el estado debe ser destruido y el control industrial por los trabajadores debe ser establecido".

En 1918 hasta 15.000 obreros tomaron parte en la manifestación del 1º de Mayo y leyeron una resolución: "que nosotros, los obreros de Limerick y su distrito, en asamblea de masas, extendemos un fraternal saludo a todos los trabajadores de todos los países, en especial a nuestros camaradas de Rusia quienes han llevado a cabo tal magnífica lucha por su emancipación social y política".

Aquel año el parlamento britnico votó extender el reclutamiento a Irlanda. Las trade unions convocaron una huelga el 23 de Abril. Todo paró, excepto en la región que rodea Belfast. El gobierno britnico cogió miedo y abandonó sus planes de meter a los irlandeses en las trincheras de Francia y Bélgica. La victoria dió gran confianza a los trabajadores y muchos querían ahora combatir a los patrones.

En 1919, 40.000 trabajadores del metal de Belfast reclamaron la semana laboral de 44 horas. Se cortó la electricidad, excepto para los hospitales. Piquetes de hasta 2.000 huelguistas cerraron los astilleros. El 'Belfast Telegraph' también cerró y el 'Workers Bulletin' del comité de huelga se convirtíó en el periódico ms leido de Belfast.

Aquel año vió adems el "Soviet de Limerick". Dos años antes de esto el consejo local de Trades había estado publicando 'The Bottom Dog', una publicación semanal para la clase obrera que reclamaba representar los intereses de "bottom dog" (los de abajo); aquellos oprimidos por se clase, sexo o nacionalidad. ITGWU, que decía tener 3.000 miembros en Limerick City, también tenía una fuerte implantación en el campo y llevó a cabo una oleada de huelgas de los trabajadores de la tierra que barrió el condado.

En este contexto de militancia en la trade union y la guerra republicana contra el poder britnico, ocurrió un incidente. Este fue la muerte del oficial del IRA Robert Byrne, quien era también delegado del Trades Council por la oficina de correos.

Byrne había hecho una huelga de hambre y un intento de rescate del IRA falló, dejando a Byrne y a un vigilante mortalmente heridos. Debido a la muerte del policía el ejército britnico ocupó la ciudad y declaró la ley marcial. Cualquiera que saliese o entrase tenían que mostrar pases especiales del ejército.

El Trades Council convocó una huelga general en protesta. Durante la siguientes dos semanas el consejo dirigió la ciudad. Ninguna tienda podía abrir sin su permiso. Los precios de los alimentos fueron regulados para evitar la especulación. Sólo el transporte autorizado por el Consejo se podía mover por la ciudad. La prensa escrita fue tomada para explicar su caso y un se produjo un boletín diario. El Consejo incluso creó su propio dinero.

Los soldados fueron animados a desertar de su "gobierno imperialista capitalista". Se dice que un regimiento entero de soldados escoceses fue enviado a casa por negarse a obedecer órdenes.

Aquel invierno también vio una huelga nacional de camioneros contra el tener que conseguir permisos del ejército britnico. Se ganó con un apoyo masivo en toda Irlanda. Todos estos sucesos fueron conocidos como el "Soviet de Munster"

La familia millonaria Cleeve poseía molinos, panaderías, maquinaria agrícola, el 'Limerick Chronicle' y 14 lecherías en Munster. Sus 3.000 empleados no estaban sindicados y ganaban los salarios ms bajos del país, 85 peniques a la semana. En 1919 su unieron a ITGWU. Formaron un Consejo de Acción y se prepararon para la huelga por salarios mejores.

Se ganó pero los Cleeves intentaron romper la unidad ofreciendo diferente salarios a cada trabajo. Sin embargo, incluso aunque la lechería Knocklong quedó fuera del trato tuvieron éxito en incrementar su suledo de £1.95 a £2.10 a la semana. Esto se aseguró tras una huelga ms agresiva - echar los repartos de leche a las cunetas.

Al año siguiente el secretario de la unión local, Sean O'Dwyer, que trabajaba en una lechería, trazó planes para poner a la compañía de rodillas ocupando la lechería y sus 12 depósitos subsidiarios. Antes de tomarla los trabajadores prepararon sus propias órdenes de compra para la mantequilla, con ms éxito en Belfast. Se visitó a los trabajadores de otras lecherías y acordaron no comprar leche de los suministradores habituales de los Cleeve. Esto significaba que a los granjeros se les hacía una oferta que no podían rechazar: o enviar la leche a la lechería ocupada o tirarla.

El segundo sbado de mayo la huelga comenzó, y a la mañana siguiente los huelguistas tomaron la empresa. Una Bandera Roja fue izada y el nombre de la compañía fue cambiado. En su lugar se firmó como Knocklong Soviet Creamery, y a partir de ahora se haría mantequilla, no beneficios. Todos los depósitos también fueron ocupados. El manager, Riordan, fue despedido y se eligió uno nuevo de entre los miembros de la unión.

El 97% del suministro habitual de leche continó llegando a la lechería. Se hacían dos toneladas de mantequilla al día y se cumplieron todos los pedidos, incluyendo los de Belfast. Los trabajadores estaban haciendo mejor trabajo que sus jefes, y los Cleeves lo reconocieron. Contactaron con la unión, donde los trabajadores les dieron una lista de peticiones incluyendo ms sueldo, ms vacacioens, menos horas de trabajo, la expulsión permanente de Riordan y ningún despido.

Después de 11 horas los Cleeves concedieron todo lo que se les pedía. Al devolvérseles la lechería su primer acto fue el pintar la palabra 'Soviet' ... ¡con pintura verde! Pero eso no era como para inspirar confianza. Los trabajadores de Cleeves en Limerick, Clonmel y Carrick-on-Suir también ocuparon su lugar de trabajo y lo gestionaron, ganando mayor salario y mejores condiciones de trabajo. La última lucha con éxito fue en Tipperary donde las trabajadoras fueron incapaces de conseguir suminstros o mercado. Pero incluso así consiguieron la mitad de la subida salarial que pedían.

Una oleada de ocupaciones de tierra, principalmente en Munster, siguió ahora. La Asociación de los Granjeros del Condado de Wexford avisaban sobre unos terroristas agitadores de la Bandera Roja. En Waterdord algunos grandes granjeros organizaron su propia 'Guardia Blanca' patrullando en coches disparando a los activistas de la unión y quemando sus casas en in Dunhill, Holycross, Butlerstown y Ballduff.

Ms de 400 terratenientes fueron expropiados por los trabajadoes agrícolas (a menudo miembros de ITGWU). Esto continuó hasta que el IRA vino en ayuda de los terratenientes por haber ordenado las cortes republicanas el fin de las "ocupaciones ilegales".

Este no fue un incidente aislado. Cada vez ms el IRA se estaba moviendo contra las luchas obreras. Entre los mejores ejemplos conocidos estn el aplastamiento de la huelga de los trabajadores agrícolas de Bulgaden y el desahucio de una ocupación del 'Soviet' de los molinos de Quarterstown. Aunque no siempre se salían con la suya, un caso fue en Kilmacthomas cuando el IRA intentó mantener las carreteras abiertas mientras los huelguistas estaban parando el movimiento de mercancías. Una "columna del trabajo" llegó de Stradbally y forzó al IRA a retirarse.

La Condesa Markievicz avisaba de la "inminencia de la revolución social". Sus colegas en el Dil decidieron que "Todo esto es una grave amenaza para la República. La mente del pueblo se est desviando de la lucha por la libertad hacia una guerra de clases". Los líderes republicanos no tenían ningún problema en declarar que su idea de libertad ciertamente no incluía liberarse de los jefes.

'Soviets' autoproclamados hicieron ocupaciones en el puerto de Cork, en los ferrocarriles de North Cork, la cantera y la flota de pesca de Castleconnell, los trabajadores del gas y los constructores de autobuses en Tipperary, una fbrica textil en York Street de Dublin, aserraderos en Ballinacourty y en Killarney, la fundición de Drogheda Iron Foundry, Waterford Gas, minas en Arigna y Ballinderry, dos molinos de harina en Cork, la granja de Sir John Kean en Cappoquin, el asilo de Monaghan asylum. Indudablemente hubo ms.

La mayoría tuvieron éxito en conseguir que los patronos incrementaran los salarios, pero todavía estaban lejos de ser salarios justos. Reflejaba la creciente confianza de los nuevos trabajadores sindicados y un idealismo político que buscaba librar Irlanda no sólo del ejército britnico sino también de los patronos nativos. Ellos llamaron a estas ocupaciones ësovietsí porque estaban impresionados por el ejemplo de los trabajadores rusos que habían establecido consejos obreros elegidos, llamados soviets, para llevar el país.

Esto podría haber llevado a un cambio mayor en Irlanda pero en vez de eso el movimiento se agotó. Cuando las Irish Women Workers Union (hoy parte de SIPTU) llamaron a los líderes de la unión a respaldar las ocupaciones y extenderlas por todo el país, nadie les hizo caso. Incluso aquellos que no estaban radicalmente en contra, no estaban ni entusiasmados ni lo apoyaban. Como los burócratas sindicales de hoy prefirieron seguir los canales apropiados antes que retar la autoridad de los patrones.

En su conclusión Kostick dice "una gran tragedia de esos años es que una perspectiva que podría haber retado la hegemonía del nacionalismo y el unionismo, que luchase por una repúlica obrera, no tenía virtualmente forma organizacional". Su solución sería un partido de vanguardia de tipo Bolchevique (de hecho es miembro del Socialist Workers Party), es suficiente con decir que la historia ya ha juzgado ese modelo.

Pero tenía razón. Muy destacable, por su ausencia, fue una organización (u organizaciones) capaces de hacerse cargo de un cambio revolucionario en Irlanda y capaz de unir a los grupos dispersos de trabajadores en lucha.

El gran valor del libro de Kostick es que trae una valiosa información sobre la historia ocultada al pueblo sobre Irlanda intentando quitarse a los jefes de la espalda. Las luchas que nuestros abuelos y bisabuelos hicieron es inspirante. Esto prueba la falsedad del mito de que la clase trabajadora irlandesa est inclinada naturalmente hacia el conservadurismo.

Alan MacSimóin

 


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